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Glenda Galán destapa su mundo donde la poesía y el periodismo son aliados naturales

Glenda es una mujer bella, atenta y sobre todo muy cálida a la hora de atender y responder una entrevista.

Su nombre quizás les suena conocido, y como no, si fue galardonada ni más ni menos que con un Premio Emmy el año 2011 y actualmente se desarrolla como escritora, periodista de investigación y productora en el canal hispano América TeVe.

Nació en Santo Domingo, República Dominicana, la llamada isla del encanto. Allí creció y disfrutó de sus primeros años de infancia en una calle que dividía Ciudad Nueva y San Carlos. “Por esa calle pasaban todas las comparsas los días de carnaval, el panadero con su bicicleta repleta de pan caliente y el lechero con las botellas de leche que iba dejando en las puertas de los hogares”.

Los recuerdos de esos años llegan a su mente a través de una imagen. La de una niña sentada en el balcón de una casa antigua, siempre con vestido español, zapatos de charol y un gran lazo en el cabello. Esa niña es Glenda.

¿La imaginan? Es casi como una postal, y así se recuerda, observadora y curiosa, desenvuelta y soñadora.

Los invito a conocer a través del siguiente relato a Glenda Galán, quien comparte con nosotros sus experiencias y aprendizajes.

Sabemos que el desarraigo que te provocó dejar tu país y llegar a Estados Unidos el año 2006, hizo que te acercaras a la poesía. Pero nos gustaría saber, ¿a qué edad comenzaste a escribir y cómo se gestó tu primer acercamiento al mundo del arte?

En República Dominicana estudié pintura en la Escuela de Bellas Artes y me gradué de Comunicación Publicitaria en UNIBE. Allá me dedicaba a producir eventos corporativos, una actividad que me encantaba y en la que me iba bastante bien.

Cuando llegué a Miami saqué una certificación como wedding planner (organizador de bodas), porque mi intención era seguir realizando eventos. Pero mis hijos estaban muy pequeños y los horarios no me permitieron seguir desarrollándome en esa área. Todo eso sumado a que tuvimos que mudarnos a Connecticut en el 2008, hizo que me replanteara la vida y así entendí que tenía que reinventarme.

En Connecticut, al norte de Estados Unidos, yo tomaba el tren rumbo a New York todas las semanas mientras los niños estaban en la escuela y en ese trayecto empecé a escribir. Por eso mi primer relato habla sobre la experiencia de una dominicana montada en un tren.

Todo ese material lo fui subiendo a un Blog para que mi familia y amigos en Santo Domingo, pudieran enterarse de lo que iba pasando en mi vida. Fue ahí que un editor los vio y decidió publicarlos.

Luego llegó la poesía, como una forma de canalizar la manera tan particular que tengo de ver todo lo que me rodea.

Ya en Estados Unidos, ¿cuáles fueron las barreras más difíciles de sobrepasar: la del idioma, la cultural, la económica?

Es muy interesante lo que pasó conmigo, pues no golpeé ninguna puerta, las cosas llegaron a mi porque quería trabajar y hacerlo bien. Es una lección que aprendí de no concentrarme en la llegada si no en el camino, porque la verdad… nunca llegas.

Sí, hubo momentos difíciles. Perdimos nuestra casa porque la compramos en un momento donde estaban a muy alto precio, eso psicológicamente fue devastador porque  habíamos trabajado mucho para adquirirla.

Esas experiencias te ayudan a desprenderte y a percibir la libertad de no tener  más que tu vida como tesoro, agarrarte de eso y tratar de ser mejor ser humano.

Yo sabía algo de inglés y aquí tomé clases en  Berlitz y en Miami Dade College.

Glenda aterrizó en Miami porque a su esposo lo trasladaron a Estados Unidos por motivos laborales. Pero sin duda, la falta de oportunidades para sus hijos en su país natal dio más fuerza a este viaje.

En una entrevista en la que hablabas de poesía manifestaste que en tu país actualmente hay un bajo nivel cultural y poco apoyo a las iniciativas que puedan elevarlo.

Sí, me da mucha pena la falta de valores que se vive y aunque mucha gente dice que es una crisis mundial, en mi país se ha ido perdiendo el respeto a ser honrado y eso es penoso.

Las actividades culturales no reciben mucho apoyo porque todo está politizado en la isla, pero te aseguro que ese pedacito de tierra enclavado en el caribe es una cantera de talento y creatividad. República Dominicana es muy hermosa y su gente es muy talentosa.

¿Has podido realizar proyectos desde Miami para tu país?

Estoy colaborando con UNICARBE, una universidad dominicana que abrirá en la Florida y que está muy interesada en apoyar a los artistas isleños y de Miami para promover su obra.

Esta semana trajimos una agrupación de spoken word dominicana llamada “El hombrecito”, que se presentó a casa llena en Cubaocho. También estoy trabajando en una investigación sociológica de los dominicanos en el exterior, la cual pienso publicar en un libro.

“Nunca sospeché que al dejar atrás mi país me convertiría en un ser humano que no pertenece al lugar donde vive, ni tampoco al lugar de donde vino. Es una sensación muy extraña, que me ubica en una especie de limbo en cuanto al sentido de pertenencia”.

Así siente Glenda, quizás esto puede ser comparado con ese sentimiento de destierro que pueden sentir muchos y que no los deja avanzar. Pero en el caso de esta escritora es distinto, ya que desde su llegada a Estados Unidos no se ha dejado derribar ni por la nostalgia ni por la adversidad.

Empezó a estudiar periodismo en la Universidad de Miami y fue ahí donde Mercedes Soler, quien era su profesora la recomendó para una pasantía en América TeVe. Desde ese día nuevas oportunidades llegaron a su vida.

¿Cómo se dio tu entrada al canal?

Llegué a la entrevista con ganas de trabajar y sin saber absolutamente nada de lo que me preguntaban, pero como buena dominicana a todo decía que sí, que sí sabía. Y esto porque yo estaba segura que lo que me pusieran a hacer, yo lo podría aprender rápidamente y así fue.

Empecé en un programa llamado “7 días”, corrigiendo, realizando guiones y produciendo. Luego pasé como productora al programa “A mano limpia”, donde además de producir se me dio la oportunidad de realizar periodismo de investigación, que es algo que me apasiona.

¿Qué sientes que es lo que más te acompaña de tu aprendizaje en República Dominicana, y qué es lo que más rescatas de tu educación en Estados Unidos

Lo que aprendí cuando hacía eventos en Santo Domingo es que todo puede solucionarse, a veces un evento empezaba en 3 minutos y teníamos que inventarnos una solución para algún problema que se presentara. Pensar rápido en soluciones y no dudar de la capacidad que tienes de lograr hacer lo que te propones. Eso me ayudó a ser elegida para la pasantía en América TeVe.

Aquí en Miami aprendí que aunque seas toda una profesional puede tocarte trabajar en un Macys (cadena de grande almacenes) como lo hice yo. Ése fue mi primer trabajo en este país y lo tomé muy contenta porque me permitía salir de la casa y conocer gente. Empecé  en el departamento de cosméticos del “International Mall”. Fue una lección de vida que jamás olvidaré y que me hizo más fuerte  y humilde como ser humano.

Glenda fue finalista en el concurso “Promesas de la poesía hispanoamericana”, el año 2011; también recibió una mención de honor en la competición “Florida tierra de poetas”, el presente año; y por supuesto, fue reconocida con el “Premio Emmy”, algo que la marcará durante toda su carrera.

Y aunque no trabajó para alcanzar este galardón, sino que llegó a su vida por la pasión y entrega con la que realiza su labor, los reconocimientos son algo que sin duda valora y agradece, no obstante, no los busca.

“Las cosas que persigues se te van de las manos como el agua cuando tratas de aprisionarla, lo importante es hacer las cosas por amor y con entusiasmo. Eso se nota en los resultados y ese resultado es lo que se premia”, manifestó

¿Cuáles son los sueños y metas en tu vida?

Quiero ser eternamente joven de alma y la única forma de conseguirlo es ser consciente de todas las cosas que te faltan por aprender y por descubrir, no perder la capacidad de abrir los ojos ante la bondad como hacen los niños ante su juguete favorito.

Quiero ser feliz, esa es mi gran meta. No hay un dolor tan grande que no pueda superarse en el amor, y no hay amor tan pequeño que no sea capaz de cambiar una vida. El secreto de la vida nadie lo sabe, pues no sería secreto, lo único que yo se de lo que me ha tocado vivir es que hay mil formas de demostrar amor, pero una sola de amar y es entregándose. Amar lo que haces, a tus hijos, a tus amigos… Amar hasta que duela.

Yo he sido muy afortunada he amado mucho y me han amado muchísimo también, creo que eso me ha ido moldeando como ser humano.

Para finalizar, ¿qué me puedes contar de tus libros “Mar de fugas” y  “Guayabas y fresas”, y dónde los podemos encontrar?

Esos trabajos son pedazos míos que ya se desprendieron, ahora son de quienes los leen, en “Mar de fugas” narro historias cortas y en “Guayabas y fresas” intercalo poesía con varios relatos cortos. Los pueden encontrar en Amazon.com.

Si deseas conocer más del trabajo de esta destacada periodista y escritora dominicana puedes visitar su sitio web.

Fotos: Cortesía Glenda Galán.

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