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Jeannette Lehr: “Yo descubrí que era persona, porque primero supe que era actriz”

Nació en suelo estadounidense, tiene apellido de origen alemán y hasta vivió en Rosario, Argentina,  pero Jeannette Lehr no olvida la cultura venezolana, a pesar de llevar 12 años fuera de la tierra de Simón Bolívar, lugar donde se crió.

“Yo nací en Denver, Colorado, por accidente. Mi papá estaba estudiando ingeniería de minas y nacimos mi hermana y yo. Me llevaron a Venezuela cuando tenía un año y pico y me crié allá toda la vida”, expresó mientras devoraba una deliciosa arepa típica de su país, específicamente una Reina Pepiada, en un popular restaurante venezolano, localizado en el Doral.

Jeannette Lehr cuenta con 30 años de experiencia en el medio artístico, y aunque hoy por hoy reluce en un mundo tan competitivo como es el entretenimiento, gracias a su perseverancia y talento innato, no todo ha sido color de rosa para esta gran intérprete. Su trayectoria se ha visto marcada por la incertidumbre, obstáculos y sinsabores.

“[…] Cuando yo llegué a Miami estaba muy deprimida, muy gorda, no sabía qué hacer con mi vida”, manifestó.

Lehr dio sus primeros pasos artísticos en las tablas. Mientras estudiaba teatro con el director venezolano Enrique Porte se le presentó una oportunidad que no desaprovechó. Éste le pidió que sustituyera a una actriz en una obra de teatro,  ya que a la señora tuvieron que operarla de apendicitis.

En sus comienzos Lehr también realizó radionovelas, trabajo que, según ella, fue una de sus mayores escuelas.

“Los protagonistas tenían 70 años, yo era la mascota. Me enseñaron muchísimo, sobre todo, el respeto al medio, al trabajo, que yo no lo tenía para nada, porque era una loquita de 20 años. Lo único que quería era hacer fiestas y divertirme.

Les debo a ellos la disciplina en el trabajo. Bueno, les debo a todos los que me enseñaron, porque todos mis maestros me dieron duro (risas) hasta que aprendí”, expresó.

De igual forma el doblaje de telenovelas constituye una pieza clave en el desarrollo actoral de esta virgoriana.

En esta entrevista Jeannette Lehr nos confesó, entre arepas y un gran sentido del humor, cómo se preparó para realizar el personaje de Teresa Vargas en el melodrama “Relaciones peligrosas”, que sí ha tenido relaciones peligrosas, que fue víctima de bullying, y mucho más.

Primero que todo, ¿cuál es el origen del apellido Lehr?  

El apellido Lehr es alemán; incluso creo tener entendido que “lehrman” significa “maestro”. O sea, Lehr tiene que ver con enseñanza o algo de eso. Esos Lehr se fueron para Inglaterra y de allí vinieron para Estados Unidos antes de la independencia.

Mi abuelo gringo llegó a Venezuela, se enamoró de una mujer mitad guajira, que es indígena, no es como los cubanos, y mitad española. Se casó con ella y nunca más dejó Venezuela; él murió allá. 

¿Qué edad tenías cuando hiciste tu primera actuación?

La primera ante un público fue cuando estaba en segundo grado. Fue una obra de teatro que llegaron a montar en el colegio para los muchachitos de cuarto, quinto y sexto grado. Yo lloré tanto que obligué a mi mamá a que me llevara y obligué al director a que me aceptara, y terminé comiéndome la obra.

Mi mamá nos mochaba (cortaba) el pelo muy cortico cuando éramos chiquitas por la cosa de los piojos, porque yo vivía en campos petroleros. En ese momento había logrado que me dejara el pelo un poquito largo, pero el personaje que me dieron era un varón y me mandé a cortar el pelo yo misma. Cuando me confundían en la calle con un varón, yo era feliz. Claro, porque significaba que tenía el personaje encima. No, no, loca, neurótica desde chiquita.

Estoy actuando desde que tengo uso de razón. Yo descubrí que era persona, porque primero supe que era actriz. Cuando empecé a querer ser otro, fue cuando me di cuenta que yo era un yo. Desde los cuatro años hacía escenas, yo no jugaba con muñecas, y mi mamá y mi papá se escondían para grabarme. Cuando me daba cuenta que me estaban filmando, dejaba de llorar. Porque a los cuatro años lloraba; era dramática desde chiquita.

En la universidad hice mucho teatro y después que me gradué, empecé a ejercer comunicación social como productora y hacía actuación. Hacía las dos cosas. Hacía radio, doblajes, mientras estaba produciendo televisión, que generalmente eran programas periodísticos.

En una entrevista mencionaste que tu papá no quería que fueras actriz. ¿Por qué?

Porque él decía que el medio estaba lleno de prostitutas, drogadictos y homosexuales, lo cual es cierto, pero los militares también, ¿sabes? y los médicos y los abogados. En todos lados hay de todo. A mi papá le costó mucho aceptarlo, y yo pensaba que no le gustaba.

Empecé a estudiar comunicación social, porque él me había dicho: “Sobre mi cadáver estudias teatro”, y yo no estaba lista para pasar por encima de su cadáver todavía. Estuve lista un poquito más tarde. (Risas)

Y pasaron como veinte y pico de años, no, mucho más, poco tiempo antes de venirme de Venezuela, yo tendría casi 37 años , cuando mi papá me dijo un día que fuera a su maletín a buscarle algo, que yo nunca en mi vida había revisado. Y en esa revisadera veo un artículo de periódico importante que me hicieron cuando yo hice una obra de teatro que se llamaba “Seis personajes en busca de autor” en la universidad. Yo era la hijastra, un personaje glorioso. Mi papá tenía el recorte de periódico completamente amarillo, y después descubrí que él se lo enseñaba a todo el mundo, pero a mí no me decía nada. Era mi primer fan, pero no me lo decía.

¿Por qué saliste de Venezuela?

Salí por cantidad de circunstancias. Sentía que mi carrera estaba yendo para atrás y no podía con Chávez. Él tenía apenas dos años en el gobierno, y yo sabía que iba a ser la primera presa política, porque ya estaba absolutamente hasta la coronilla de él, y había terminado con mi pareja de 13 años. Tenía que salir y me fui para Argentina.

¿Cómo te fue en Argentina?

Me fue muy bien por un lado y muy mal por el otro. Me fue muy bien en el sentido humano, me enamoré de los argentinos. Se portaron excelentemente bien conmigo, sobre todo, cuando muere mi papá, y yo estoy en Argentina y no puedo moverme.

Pero me fue muy mal en el sentido de que en Argentina había una crisis económica sumamente grave. Yo llegué al día siguiente que renunció el vicepresidente en el gobierno de la Rúa, y me quedé hasta que tumbamos a de la Rúa. Yo hice cacerolazos con la gente en la calle y todo.

Y después decidiste viajar a Estados Unidos.

Tenía una gran amiga que estaba acá y le mandé los papeles por adelantado, cuando ocurre la muerte de mi papá, fue algo muy fuerte para mí porque no pude viajar a Venezuela. Ella me empezó a convencer, me decía: “Tú eres gringa, tienes papeles, hablas inglés, vente”. Yo pensaba trabajar en cualquier cosa, porque aquí no se hacía novelas, sólo una productora hacía novelas.

Cuando llegaste a Estados Unidos, ¿te fue fácil encontrar trabajo como actriz?

¡No! Pero a la semana de estar acá ya estaba en un elenco de teatro de una obra venezolana que se llama “Baño de damas”, que da la casualidad que yo estuve en el primer elenco del estreno mundial, en Caracas, 20 años antes, haciendo el mismo personaje.

Ahí conocí un grupo de gente que me apoyaron; porque cuando yo llegué a Miami estaba muy deprimida, muy gorda, no sabía qué hacer con mi vida. Terminó esa obra de teatro y estuve un año de mesera en el Fontainebleau, que me curó la depresión. Fue la mejor terapia que he podido hacer en mi vida. El exceso de trabajo, el no tener tiempo para pensar me ayudó. Era un trabajo de servicio, yo soy virgo, por lo tanto para mí era perfecto.

Me puse como meta estar un año. Pero como te digo, aquí no se producía nada. Entonces al año vinieron los castings de Telemundo de la primera novela, y con el favor de Dios entré.

Y ya has hecho siete novelas en Telemundo. Recientemente pudimos disfrutar de tu interpretación en “Relaciones Peligrosas”, la cual se terminó el 25 de junio en Estados Unidos. ¿Cómo te preparaste para caracterizar a la directora de una escuela?

Teresa Vargas fue bien chévere, porque yo venía hacía mucho rato haciendo personajes muy característicos, y Teresa es todo lo contrario. Teresa es cero sube la ceja, cero intensa, cero cliché. Fue un trabajo bien bueno para mí, porque fue como desestructúrate, quita la ceja, quita el gesto; era mínima expresión, que era lo que Roberto Stopello quería como escritor de la novela. Me sirvió y me gustó muchísimo la experiencia.

Con Roberto el trabajo de campo es bastante reducido, porque él te lo sirve todo; porque él es un escritor muy minucioso, neuróticamente minucioso. Y eso es muy bueno para el actor, porque él te da todo, no te deja nada al azar. Siempre tienes una entrevista con el escritor y las preguntas que le hice a él fueron muy pocas, porque estaba todo servido.

Además, tuvimos muy buena dirección y estaban encima de nosotros. Pero sí vi muchas películas de adolescentes, de High School. Me empalagué de adolescentes y me entrevisté con varias directoras que me explicaron cosas del sistema educativo norteamericano, que es muy diferente al nuestro.

“Relaciones Peligrosas” es basada en la serie “Física o Química”, la cual fue un gran éxito en España; sin embargo, no le fue tan bien a la novela en Estados Unidos como esperaban y tuvieron que acortarla. ¿Por qué crees que el público no acogió muy bien el tema de las drogas, de la maestra que se enamora del alumno y del bullying?

Esta novela fue un fenómeno, porque se vio mucho por Internet, por YouTube. En este país eso es un delito gravísimo, no se toma igual que en cualquier país latinoamericano. La novela ha sido un exitazo. Por ejemplo, en Venezuela ahorita se para el país para ver la novela. En los lugares donde ha habido mayoría de nacionalidades más caribeñas, se ha visto más.

Por ejemplo, en Miami se vio muchísimo, porque en aquí hay más caribeños. Entonces, depende del público. Yo siento que a los mexicanos les pareció fuerte el asunto, porque no les parecería cómodo estar hablando de sexualidad con sus hijos adolescentes viendo la novela, y que los adultos tengan sexo es muy diferente a que lo tengan los muchachos.

O sea, es una cosa difícil de tragar, ¿no? Pero a mí pareció importantísimo que se hiciera, que se denunciara y se hablara, porque es un problema real; lo de las drogas, lo del bullying es gravísimo.

¿Alguna vez fuiste víctima de bullying?

Yo lo sufrí en mi primer año de bachillerato.

¿Qué te pasó?

Bueno, tuve el salón en mi contra. Al año siguiente me cambiaron de sección y todo cambió, pero mi primer año de bachillerato fue espantoso; no se lo deseo a nadie.

Me salvé porque mi hermana estudiaba en el mismo colegio. Ella estaba en tercer año cuando yo estaba en el primero, entonces mi hermana me adoptó; sin embargo, eso fue peor, me empezaron a acusar de que yo me la quería tirar de grande, porque andaba con la gente de tercer año. O sea, no me hablaban. ¡Era horrible, era horrible!

¿Qué consejos les darías a esos muchachos que están pasando por lo que tú pasaste?

Que denuncien, que hablen con un adulto, que busquen ayuda, que no se lo traguen. Es una situación tan grave que yo te puedo decir que tengo secuelas de eso. Si hay una situación donde está todo el mundo poniéndose en contra de una persona, a mí me puede dar un ataque.

Es una cosa muy fuerte, se me alborota la vida muy fea, como si estuviera en primer año del bachillerato otra vez.

Jeannette, ¿has tenido relaciones peligrosas?

Siempre, todas han sido peligrosas. El problema es ese, que todas son peligrosas. Eso es horroroso.

El elenco de “Relaciones Peligrosas” es mayormente juvenil, ¿cómo fue trabajar con tantos jóvenes?

Yo con ellos me llevé muy bien todo el tiempo. No todos los adultos salían con ellos, pero yo me iba de parranda, de rumba, con ellos. Maritza Bustamante y yo organizamos un viaje y nos fuimos con los muchachos, después se nos pegaron varios adultos. Nos fuimos un grupo grande a Universal Studios y a Islands of Adventure. No sabes lo que gozamos. Fue una delicia de viaje.

Ellos son chamos muy sanos, tienen muchas ganas de aprender, tienen mucha hambre. Y para mí era delicioso, porque como yo hago coaching, me ponía a ver las escenas con ellos, les pasaba la letra, les decía que quitaran esto, que pusieran lo otro, y ellos estaban muy abiertos a aprender. Y yo feliz de que me dejaran decir todo lo que me daba la gana.

¿Te gustaría tener una escuela de actuación?

No tanto así. He dado talleres de actuación, pero realmente lo que más disfruto es el coaching, ayudarte a montar el personaje, cuando ya tienes el personaje. ¡Eso me fascina!

¿Cuál ha sido el personaje que más te ha gustado interpretar de las novelas que has hecho?

Espero que sea el próximo (risas), honestamente, espero que sea el próximo. Pero yo tengo una cosa encontrada entre “Anita, no te rajes” y “El cuerpo del deseo”. En “El cuerpo del deseo” tuve un personaje que tengo que agradecerle muchísimo. Fue un personaje que pegó y se comió la novela prácticamente. En “Anita, no te rajes” tuve un personaje excelentemente bien escrito. Era la borracha, y el reto de hacer de una borracha fue muy difícil, muy retador.

Con la borrachera hice varias cosas, fui muchísimas veces a Alcohólicos Anónimos, leí muchos libros sobre los síntomas del alcoholismo, cómo defines el alcoholismo, cuáles son los síndromes de abstinencia. Yo no tomaba y me acuerdo que al principio de la novela yo iba a fiestas y veía cómo se iban emborrachando, las distintas maneras de emborracharse que tiene la gente. Era divertidísimo.

Después lo hacía conmigo y veía qué era lo que pasaba con mi cuerpo. Fue horrible no tener una cámara, porque si hubiera podido grabarme, me hubiera muerto de la risa todas las veces; porque uno es muy ridículo cuando está borracho.

Tengo gran curiosidad de saber cómo hicieron para que luciera tan real el bigote que tenías en la novela “Mi corazón insiste”.

Era real y era espantoso. Ahí tuvimos que hacer pruebas de todo tipo, porque eso viene con una cera particular, pero en cámara no funciona muy bien, porque es un poco brillante. Entonces empezamos a buscar pegas distintas. Era como una clinea de pelos con canas y todo, y cortaban chiquitica las punticas y luego me lo pegaban. ¡Y eso pica, es sumamente incómodo! También las cejas me las pintaban gruesísimas.

Yo sé que cuando yo terminaba el maquillaje, yo chequeaba a ver si el personaje lo veía en el espejo, y una vez, después de eso, no me volví a ver en el espejo en el día. Tan era así que al final me tenían que recordar que me quitara los bigotes, porque ya yo me iba a ir con el bigote para la calle. Ahora, con Teresa no paro de mirarme en el espejo. Entonces nadie me aguanta, porque ando pretenciosa.

¿Ves novelas?

Me cuesta mucho ver las mías.

Pero, ¿te gusta ver otras novelas?

Las brasileñas, amo las brasileñas. Pero tengo un sentido muy crítico para las novelas, porque las hago. Desde que estoy en Estados Unidos hago un énfasis muy grande en ver pura televisión gringa, porque me ayuda con el inglés.

¿Te gustaría hacer televisión en inglés?

Cómo no, cine y todo. Yo quiero hacerlo todo, pero que lo haga es otra cosa. Ya hice una película en spanglish, “Hunted by Night”, protagonizada por Jencarlos Canela. Yo hice ahí producción y actuación.

¿Qué actores norteamericanos admiras?

Meryl Streep, por supuesto. Kevin Spacey me fascina, Charlize Theron es bella y muy buena actriz. Me encanta Angelina Jolie. Bueno, mi actor favorito, definitivamente, es Johnny Depp. Eso es lo máximo, lo más grande que ha parido la tierra. La capacidad de transformación de ese hombre no tiene parecido. Él es maravilloso.

¿Cómo te definirías?

Ay, qué cosa tan fea. A veces soy extremadamente sincera, soy espontánea, imprudente, honesta, buena amiga, leal. Cuando te quiero, te quiero para el resto de la vida, me quieras tú o no, eso no es problema mío. Soy apasionadísima con mi trabajo, soy actriz por los cuatro costados.

No sé mentir en la vida real, porque se me nota a leguas si estoy brava, si estoy molesta, triste; no puedo ocultarlo. Soy un poquito romántica, muy práctica, irracional, analítica. Soy Virgo, imagínate. Yo siempre le digo a la gente: “Si a ti te parece que yo critico mucho, imagínate, tú andas conmigo un ratico y yo tengo que andar conmigo 24 horas al día, y te juro que soy más benévola contigo de lo que soy conmigo”. Yo me veo en una mala escena y puedo tener pesadillas por semanas, no sabes lo que yo me hago.

¿Cómo está tu corazoncito, solitario?

Solitario no, soltero y buscando.

¿Adónde te gusta ir a vacacionar cuando te puedes dar una escapadita?

(Risa) Eso para mí es muy difícil y te explico por qué. Cuando estás trabajando, no tienes tiempo pero tienes la plata; cuando no estoy trabajando, tengo el tiempo pero no me voy a gastar los reales, porque no sé cuándo voy a volver a trabajar.

¿Qué rinconcito de tu casa es el que más disfrutas?

Toda mi casa. Realmente, mi casa es el rinconcito que más disfruto. Mi casa es un lugar sagrado para mí, no entra todo el mundo, soy muy celosa de mi hogar.

Es el lugar donde me cargo otra vez, donde me escondo, porque me dan ataques de soledad muy grande. Me gusta mucho la soledad, estar conmigo me gusta mucho.

Dijiste que cuando llegaste a Estados Unidos tenías unas libritas de más. ¿Cómo hiciste para rebajar de peso? ¿Haces algún tipo de dieta, ejercicios?

Trabajar un año de mesera, caminando de arriba a abajo hace rebajar a cualquiera. Soy muy mala haciendo dietas, vivo haciendo dietas que nunca termino, pero hago ejercicios todos los días. Si va a empezar una novela, tú me ves comiendo lechuga, lechuga.

¿Cuáles son los planes a corto y largo plazo?

Estoy haciendo castings, hay proyectos por ahí, pero todavía no los tengo. Tengo proyectos de teatro, de televisión y me voy en septiembre a verme con mis hermanos a España. Hace 12 años que no veo a mi hermano, desde que salí de Venezuela no lo veo. Los tres somos Virgo, así que es horroroso. Mi mamá también era virgo, éramos cinco. Mi mamá nos encargó a todos el día de su aniversario de bodas.

En mayo de este año falleció tu paisana Lourdes Valera, tras una larga batalla contra el cáncer de pulmón. ¿Qué recuerdas de ella?

¡Ay, sí! Lourdes era una luz muy brillante y era muy risueña. Era una mujer con muchísimo talento, una persona súper amorosa, positiva. Yo no tuve la suerte ni el privilegio de ser su amiga íntima, nunca tuve el privilegio de trabajar con ella, que es ahí donde tú haces amigos, pero compartimos pasillos del canal y nos saludábamos con mucho cariño.

Su esposo es un director de cine muy talentoso y, realmente, él está en mis oraciones, porque sé que él luchó tanto como ella o más, y quedarse solo debe estar siendo muy difícil para él. Ahora se acaba de morir María Teresa Castillo, y me tiene como muerta.

El 2012 es un año electoral en Venezuela. ¿Crees que el presidente Hugo Chávez ganará las elecciones en octubre?

Yo espero que no, tengo mucha fe en que no va a pasar. El problema no es si gana o no gana, el problema es si van a reconocer el resultado de las elecciones, si se va a morir antes, si se va a morir después, si va a haber golpe de estado. La situación no es fácil en Venezuela, no es para nada fácil.

Jeannette realizará un twitcam el sábado 21 de julio, a las 1:00 pm (hora Miami). Puedes seguirla e interactuar con ella a través de la cuenta @jeannettelehr.

2 comentarios

  1. Muy buena entrevista,gracias por dejarnos saber tanto sobre su vida :-))

  2. exelente tu entrevista muy profesional!!!

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