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Mariana Grajales Coello (1815-1893)

Mariana Grajales Coello (1815-1893)
Mariana Grajales Coello, cubana nacida en Santiago de Cuba el 12 de junio de 1815 – Jamaica, 28 de noviembre de 1893 . Hija de padres dominicanos, de raza mulata. Destacada patriota cubana, luchadora en las gestas independentistas, paradigma de mujer y madre cubana y progenitora de los Maceo, estirpe que simboliza toda la hidalguía y el valor del pueblo cubano.
Contrae matrimonio con Fructuoso Regüeiferos a la edad de 23 años, de esta unión nacen 4 hijos: Felipe, Fermín, Manuel y Justo. Su esposo muere en 1840. Once años después vuelve a contraer nupcias, ahora con el emigrante venezolano Marcos Maceo.
El matrimonio se va a vivir a una finca que tenía Marcos en Majaguabo, San Luís, donde comienza a crecer la familia, nacen: Antonio, José, Rafael, Miguel Julio, Tomás, Marcos, Dominga y Baldomera.
Mariana Grajales, madre del Titán de Bronce, tuvo 19 hijos, sólo 14 sobrevivieron dado a la gran taza de mortalidad infantil de la época. Uno de los niños fallecidos fué el mellizo (gemelo) de Antonio Maceo, el pequeño Alfredo Maceo Grajales.
Mariana y Marcos educaban a sus hijos en los más altos valores morales y éticos, siempre de forma sencilla, pero firme, los preparaban para enfrentar la vida. Mientras a los varones le correspondían las tareas en el campo las mujeres se encargaban de las labores del hogar.
Marcos contaba a sus hijos de cómo había luchado en su tierra contra el yugo español y les enseñaba a cabalgar y el arte del uso del machete como arma de guerra.
Mariana relataba historias de la guerra en Haití y de cómo su familia había emigrado a Cuba en busca de tranquilidad. Así como también transmitía a sus hijos disciplina, organización y limpieza de pensamiento.
Con el tiempo los pequeños crecieron y en sus corazones estaba forjado el amor a la patria y las ansías de luchar por ella. Luego del alzamiento en armas de 1868 no hubo uno de los hijos e hijas de Mariana que no participara en la gesta revolucionaria. Los varones junto con el padre se convirtieron en mambises y las hembras guiadas por la madre cubrirían la retaguardia.
Al concluir la guerra en 1878 parte hacia Jamaica y aún desde lejos continúa colaborando con la causa, junto a sus hijas y nueras, en la creación de clubes patrióticos. A la edad de 78 años muere en el exilio el 28 de noviembre de 1893 mientras sus hijos preparaban el inicio de la Guerra Necesaria donde escribirían otras gloriosas páginas de la Historia de Cuba.
El pueblo de Cuba le debe a Mariana algunos de sus más valiosos héroes como Antonio y José Maceo, a los que ella supo educar justamente y convertir en hombres generosos y valientes capaces de dar su vida por la libertad de su patria.
De ella dijo José Martí, el más grande de todos los cubanos: ¿Qué había en esa mujer, que epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como de la raíz del alma, con suavidad de hijo, y como de entrañable afecto?

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