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Aida Diestro

SIN DUDA, AIDA DIESTRO, AUNQUE ES RECORDADA POR HABER SIDO LA CREADORA DEL MÍTICO CUARTETO D’AIDA, TAMBIÉN
DEBE SER APRECIADA POR SU EXTENSA TRAYECTORIA EN LA MÚSICA QUE LA LLEVÓ A VINCULARSE CON ESTE AMBIENTE DESDE
MUY NIÑA, INICIALMENTE COMO PIANISTA Y LUEGO COMO CANTANTE, PERO LA HISTORIA DE ESTA GRAN ARTISTA NO PARA
ALLÍ, PUES DE PASO SE CONVIRTIÓ EN UNA FUENTE ARTÍSTICA A LA QUE ACUDÍAN TODAS AQUELLAS QUE QUERÍAN DE ALGUNA
MANERA, TRASCENDER EN EL MEDIO MUSICAL, COMO ES EL CASO DE ELENA BURKE, MORAIMA SECADA, OMARA PORTUONDO,
ENTRE OTRAS.

Muere Aida Diestro, quien fuera directora del cuarteto Las D´ Aida, cuyas integrantes asombraban por su
virtuosismo y se convirtieron en nombres claves en la música cubana, como Omara Portuondo, Moraima Secada y
Elena Burke. Bautizada como “la Gorda de Oro”, Aida nació en La Habana en 1921, estudió música con su padre y
fue directora del coro de la iglesia donde oficiaba él. Así adquirió amplios conocimientos armónicos que
después aplicaría en el montaje de las voces. En uno de los pasillos de la antigua CMQ, en 1952, comenzaría
la historia de su famoso cuarteto, fábrica de estrellas, que debutó el 16 de agosto de 1952 en la televisión.

En la segunda década de los años cuarenta comenzó a difundirse en la capital un movimiento musical
proveniente de la canción norteamericana que rápidamente encontró calor en cantantes, compositores y
agrupaciones vocales: el feeling.

Con Rita Montaner y César Portillo de la Luz.

Aparejado a esta nueva canción comenzaron a aparecer conjuntos vocales, así, dúos, tríos y cuartetos se
sumaron a la nueva modalidad de lo que se llamó “cantar con sentimiento”.

Con el surgimiento en nuestro país de la televisión (1950), se crean los coros acompañantes, de los que se
nutrirían los distintos grupos armónicos. Repertoristas y entrenadores de cantantes como Isolina Carrillo,
Facundo Rivero, Bobby Collazo, Orlando de la Rosa y Luis Carbonell, entre otros, (que posteriormente
devendrían pianistas–compositores), organizaron grupos vocales que incursionaron en el feeling, dándole a
este ritmo foráneo el toque de cubanía que les permitiera ocupar un lugar importante en el ámbito nacional e
internacional.

Cantantes y compositores de la talla de César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Luis
Yáñez, Frank Domínguez, Tania Castellanos, Frank Emilio y Ángel Díaz, por solo citar algunos, fueron fieles
exponentes de este movimiento musical.

Sin lugar a dudas, estos grupos tuvieron una gran influencia de agrupaciones norteamericanas como The
Dreshmen, The Hi–Los, Sammy Kaye o The Andrew Sisters, que hacían una proyección de sus voces en cuatro
líneas diferentes con una elevada calidad armónica que rompía con los patrones hasta entonces utilizados por
la gran mayoría de nuestras agrupaciones vocales.

De los cuartetos surgidos entre los años cincuenta y sesenta se destacaron notablemente: Los Faxas, Los
Armónicos, de Felipe Dulzaide, Las Hermanas Valdivia, Cuarteto del Rey, Los D’Enrique, Los Meme y Las D’Aida,
entre otros.

Uno de los cuartetos que con más acierto lograría acoplar sus voces con nuevas sonoridades de la música
internacional, conjugándola con la riqueza de nuestros ritmos más genuinos, lo constituyó el grupo Las
D’Aida, fundado por Aida Diestro.


Esta destacada pianista y directora de cuarteto, nació el 21 de diciembre de 1924. Realizó sus primeros
estudios de música con su padre Vicente Diestro Camejo, pastor de la Iglesia Presbiteriana sito en la calle
Salud No. 40, y de Adelaida Rega Hernández, maestra normalista.

Desde la temprana edad de seis años, la pequeña Adelaida (Aida), dio muestras de su precocidad en el piano
interpretando obras de Liszt en la iglesia donde oficiaba su padre. Posteriormente continuó sus estudios de
música en un conservatorio privado de Luyanó, donde obtuvo el título de profesora de piano.

Concluido el bachillerato, había comenzado la carrera de físico–química, que abandonó para contraer
matrimonio. Dominaba el francés y el inglés, pero su afición por la música la llevó a dedicarse por entero a
esta.

Las experiencias obtenidas como directora del coro de la Iglesia Presbiteriana de la calle Salud, le
brindaría los conocimientos armónicos que más tarde aplicaría en el montaje de las voces del cuarteto Las
D’Aida.

Omara Portuondo, Orlando Contreras, Aida Diestro, Leonora Rega, Rolando Laserie, Moraima Secada, Elena Burque.

En su casa de la barriada de Luyanó, la Diestro solía realizar pequeñas “descargas” donde se tocaba el piano
y se cantaba entre familiares y amigos. Predominaba en ella una marcada inclinación por la música popular.

Visitaba con frecuencia la casa del maestro González Mántici y allí disfrutaba largas horas tocando el piano.
En entrevista que le fuera realizada en la década del 70 por el periódico Juventud Rebelde, Aida
rememoraba… “(…) fue el maestro Mántici quien me dio la valentía que me faltaba frente a los prejuicios
contra los artistas de aquella época.”

Comenzó sus actuaciones como pianista repertorista de la emisora Mil Diez. Pronto se relacionó con destacadas
figuras de nuestra música: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Tania Castellanos, Luis Yáñez,
Adolfo Guzmán, entre otros, quiénes constituían la vanguardia del feeling.

A poco tiempo de su incorporación al mundo artístico y encontrándose en los pasillos de la antigua CMQ, se le
acercaron Elena Burke, Omara y Haydée Portuondo proponiéndole la creación de un grupo musical en el que Aida
actuaría como pianista y directora.

Elena y Omara habían pertenecido a distintos cuartetos, entre ellos al de Orlando de la Rosa, por lo que ya
gozaban de un reconocido prestigio. La cuarta voz se completaría con Moraima Secada que provenía de Las
Anacaonas. Quedaba así constituido el cuarteto Las D’Aida.

El debut se produjo el 16 de agosto de 1952 en el programa televisivo Carrousel de las sorpresas, a solo un
mes de fundado el cuarteto.

Sin tener aún un repertorio montado, interpretaron dos números que serían acogidos con gran éxito: Cosas del
alma, de Pepe Delgado y Mamey colora’o, de Pedro Jústiz.

A pocos días de su primera presentación fueron llamadas por el productor Amaury Pérez para trabajar por una
semana en otro programa de televisión, El Show del Mediodía; después vinieron los contratos para cabarets.
Comenzaron en uno de la calle Infanta llamado La Campana y doblaban en el Club 21; de ahí pasaron al cabaret
Montmatre donde el prestigio del grupo fue en ascenso; luego vinieron los viajes al extranjero. El primero, a
New York, actuando en el programa de televisión de Steve Allen, de aquí pasarían a Venezuela, México y
Argentina.

Ya para esa época el cuarteto contaba con un amplio repertorio conformado con lo más actual de las obras de
prestigiosos compositores como: Eliseo Grenet, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Ernesto
Lecuona, Adolfo Guzmán, René Touzet, Orlando de la Rosa, Armando Oréfiche y Rafael Hernández.

Tabaco verde, Profecía, Yényere Cumas, Cuánto me alegro, Oye mi ritmo, Nocturno antillano, Ya no me quieres y
otras, adquirirían una singular creatividad en las voces de Las D’Áida, recogidas en un disco de larga
duración.

Viajes y contratos se sucedieron a distintos países de América, Europa y Asia. En la década del 60 viajan a
los países socialistas integrando un espectáculo musical compuesto, además, por Mayda Limonta, Ramón y
Ramoncito Veloz, Coralia Fernández, Los Papines, Somavilla, Luis Trápaga y el cuerpo de baile de la
televisión; esta producción musical se presentaría bajo el titulo “Ritmos de Cuba”. A su regreso el cuarteto
desplegaría un intenso trabajo en cabarets, televisión y giras al interior del país hasta 1970 en que viajan
a Francia, Unión Soviética y Japón con motivo de la Expo 70.

Las experiencias obtenidas durante los distintos viajes al extranjero propiciarían en su directora una visión
más amplia de las posibilidades del cuarteto, por lo que a su llegada de la Expo 70 y a propuestas del
bajista Ramón García Caturla, se crea el “grupo acompañante”, dándole nueva sonoridad y respaldo armónico y
rítmico a las voces de sus integrantes con la incorporación de instrumentos electrónicos y tambores batá.

Es de destacar que fue este uno de los primeros grupos que introdujeron los tambores batá en su
acompañamiento.

Los tambores batá eran utilizados solamente en las ceremonias religiosas de las agrupaciones yorubas, por lo
que era considerado un instrumento sagrado; es a partir de ese momento que pasa al orden profano, al
incorporarse a los grupos de música popular.

Desde sus inicios, el cuarteto Las D’Áida ha sufrido cambios en sus componentes; por él han pasado figuras
como: Elena Burke, Omara Portuondo, Moraima Secada (fundadoras); Leonora Rega, Xiomara Valdés, Lilita
Peñalver, Maricela Ramírez, Alicia Fraga, Cary Dolet, Magaly Linares y Aymée Cabrera, entre otras; pero lo
que ha distinguido a este cuarteto ha sido, sin duda, el haber mantenido la línea trazada por su creadora.

A la muerte de Aida Diestro, ocurrida el 28 de octubre de 1973, se reduce el cuarteto a tres voces: Teresa
García Caturla (que desde 1963 había entrado sustituyendo a Leonora Rega), Cary Dolet y Magaly Linares. Había
que darse a la tarea de buscar una cuarta voz conservando siempre el estilo que las caracterizaba, y para
ello, con una gran responsabilidad y disciplina artística asumirían su dirección los hermanos Teresa y Ramón
García Caturla.

Actualmente Las D’Aida y su grupo se componen de cuatro voces femeninas: Teresa García Caturla, Georgina
Sánchez, Rosa Sánchez y Carmen Oria Valdés. El “grupo acompañante” está integrado por: Ramón García Caturla
(bajista y director), Ricardo Pérez (piano), Armando Valdés (batería), Ramiro Santana (percusión), Amado
Gómez (tambor batá y bailarín), Alfredo Benítez (tambor batá y bailarín) y Alberto Gutiérrez (trombón).

Bajo la dirección de Teresa y Ramón, el cuarteto ha continuado dando lo mejor de nuestra música, cosechando
éxitos que confirman sus giras por Panamá (1978), Granada (1979), México (1983), España (1984), Angola (1986)
y su reciente presentación en Finlandia (1987).

Justo es reconocer la meritísima labor desplegada por este grupo que ha sabido pasear nuestra música por los
más disímiles escenarios, reviviendo en cada presentación la inolvidable presencia de Aida Diestro.

En el treinta y cinco aniversario de la fundación del cuarteto Las D’Aida, el Museo Nacional de la Música
rinde merecido homenaje con la apertura de una exposición y la presentación de un concierto.

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