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Dianelis Brito

Dianelis Brito, el rostro imponente de la televisión

Cada vez que Dianelis Brito aparece en televisión con su rostro imponente en el que resaltan dos detalles: una mirada expectante y una boca ávida, de Sibila trashumante, le viene a la mente a este reportero que uno de los ganchos inexorables para un actor, es tener una buena faz mediante la cual el espectador se anime a soñar.

La descubrimos en la teleserie Pasión y prejuicio y nos enamoramos de esa imagen, de esa voz que destilaba bondad, femineidad, dulzura. La hombradía, dicho sea de paso, en su carrera hacia lo imposible, llegó a odiar o imitar, de puro celo, a su partenaire en esa saga, el actor Riny Cruz.

Dianelis caló hondo y dejó una obra a la que debemos volver todos los años, como aquel pintor que percibió una imagen de mujer en la calle y día a día debía reproducirla en el lienzo para no perderla.

Aquí les presento a Dianelis Brito en entrevista para CubaSí.

P: En los últimos tiempos me ha tocado en suerte entrevistar a tres actrices de imponente rostro, me refiero a Larisa Vega, Blanca Rosa Blanco y usted. ¿Considera que con una cara agraciada se tiene la mitad de la pelea ganada?

Mira: la televisión es imagen, no es menos cierto que la gente agradece los rostros agradables, pero si detrás de eso no hay una actriz, mejor te dedicas a modelar. Sí pienso que cuando está todo junto, el paquete es completo.

P:- Existe una falla en algunos de los realizadores que la han dirigido. Pienso que ellos no explotaron a plenitud, salvo Eduardo Macías, el mantenimiento de tomas largas centrada en la emotividad de su rostro, algo que logró, por ejemplo y genialmente el cineasta chino Zan Zhimou, con su actriz fetiche Gong Li en Sorgo rojo. ¿Por qué no exige buenas tomas?

Eso es algo complejo. Es difícil decirle a un director cómo hay que fotografiarte. Yo pienso que ellos deben saber qué es lo que mejor funciona de cada actor, no me corresponde hacer el papel de director de fotografía, aunque sí sé, porque son muchos años viéndome, cuáles son mis mejores tomas.

P: ¿Cómo ha sido la vida de Dianelis Brito después de Pasión y prejuicio?

Pasión… ha sido de las cosas que se quedan siempre. Indiscutiblemente hay una Dianelis antes y después. Trabajar con Macías fue una de las mejores cosas que me han sucedido como actriz, además de estar rodeada del super elenco que me acompañó.

P: ¿Cómo la ha tratado el cine, se siente satisfecha?

De cine no puedo hablarte mucho, realmente no ha llegado la oportunidad que todo actor ansía de alguna manera, pero la televisión me ha dado la oportunidad de ser la actriz que soy y tener la experiencia que hoy tengo. Pienso que cuando se trabaja de verdad y con entrega una crece cada día con cada personaje. Todo en la vida tiene su momento.

P: ¿Por qué parece preferir la televisión?

Esta pregunta está un poco respondida ya. No se trata de preferir. Mis oportunidades me las ha dado la televisión y es ahí donde he trabajado más. Si mañana aparece el cine, pues a trabajar.

P: ¿Cómo se siente en papeles secundarios?

A la hora de elegir un personaje, no importa qué categoría tiene, si no qué me aporta y qué tiene de interesante, eso es lo que decide.

P: ¿Qué puede decir de su papel en La cara oculta de la luna?

La cara oculta de la luna ha sido una teleserie que llegó profundamente por su tema. Asumí el personaje pensando siempre en que la historia de amor entre Lucía y Leroy era la base para que el mensaje llegara de la manera que llegó, hacerla creíble fue mi mayor reto y así se lo planteé al director. La entrega es fundamental a la hora de la interpretación. Si no te lo crees, nadie te lo va a creer.

P: ¿Haría el rol de una mujer nada agraciada como el personaje de Laura de la Uz en ¡Oh! La Habana ?

Ser agraciada no es lo más importante para mí como actriz. Lo que cada personaje que uno enfrenta tiene para dar y enseñar es lo que importa. Por supuesto que lo haría, sin pensarlo dos veces.

Fue una de las más exitosas telenovelas de la televisión cubana.
Pasión y prejuicio (1992)
Historia de amores, desventuras, tópicos y conservadurismos de época, donde unos jóvenes Dianelis Brito y Rini Cruz luchaban por su amor junto a los miles de corazones cubanos que seguían aquellas noches de 1992 sus cuitas. Auténtico fenómeno social que reunió a estrellas como Isabel Santos (con su maléfica Justina), Nancy González, César Évora, Verónica Lynn, Rolando Brito, Anabel Leal, Armando Tomey, Corina Mestre y otros tantos ‘actorazos’ de la pantalla chica en Cuba.  Casi todos los actores, como Dianelis, viven en Miami, excepto Evora que ha hecho una exitosa carrera en México.

También actuó en las películas El Fantasma de Elena, Terre Indigo y Habana Blues.
P: ¿Con cuáles colegas se ha sentido más a gusto?

He tenido la suerte de trabajar siempre con excelentes actores, eso es importante, te hace crecer. Es difícil elegir porque cada uno ha significado algo en cada momento. Lo que me interesa es que haya química y que las cosas fluyan.

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