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Dolores del Río (1908 – 1983)

Dolores del Río (1908 – 1983)
Dolores del Río, cuyo nombre real era María Dolores Asúnsolo y López Negrete de Martínez del Río (Durango, México, 3 de agosto de 1904 – Newport Beach, California, Estados Unidos, 11 de abril de 1983) fue una actriz mexicana. Estrella de Hollywood durante las décadas de 1920 y de 1930, fue una de las figuras femeninas más importantes de la Época de Oro del Cine Mexicano, figura mítica del espectáculo en Latinoamérica y representación por excelencia del rostro femenino de México en el mundo entero.
Durante los años 1920 y 1930 en Hollywood, Dolores llegó a ser considerada una de las mujeres más bellas de su tiempo, una especie de versión femenina de Rodolfo Valentino, el latin lover del cine mudo. Fue una de las pocas superestrellas de la época muda en adaptarse al cine sonoro en Hollywood. Dolores encabezó algunas de las más celebradas cintas de la Época de Oro del Cine Mexicano, siendo la principal musa del director Emilio Fernández. Fue la primera figura femenina mexicana del espectáculo en ser reconocida a nivel internacional.
Nació en Durango en el seno de una familia acomodada. Su padre fue Jesús Leonardo Asúnsolo, prominente ganadero y gerente bancario, y su madre Antonia López Negrete, distinguida dama de sociedad. Era nieta de Laureano López Negrete, propietario de la Hacienda Sombreretillo.
La familia estaba emparentada con Ramón Novarro, uno de los galanes de Hollywood, quien era primo suyo, así como con el director de cine mexicano Julio Bracho y la actriz Andrea Palma. El curso de la vida de la familia de Dolores fue tranquilo, justo hasta el estallido de la Revolución mexicana suceso que vino a alterar el destino de la familia, dada la condición socio-económica de la misma, por lo que tuvo que disolverse para evitar la violenta persecución que se dio en aquellos años en contra de la gente de clase acomodada. El padre emigró a los EE.UU. y Dolores y su mamá emigraron a la Ciudad de México. Ya establecidas en la Ciudad, Dolores estudió en el Colegio Francés de San Cosme (originalmente llamado Collège Français de Saint-Joseph asentado sobre la avenida de San Cosme), y vivió en una casa de la calle de Berlín, en la Colonia Juárez.
De facilidad para el estudio, desarrolló a la par una enorme afición al baile, siendo una gran admiradora de la bailarina rusa Anna Pávlova, convirtiéndose en discípula de la maestra Felipa López. A Dolores le gustaba el baile interpretativo, como el realizado por la bailarina argentina Antonia Mercé. A la edad de 15 años, durante un baile benéfico conoce a quien sería su primer esposo Jaime Martínez del Río (prominente y culto caballero de sociedad, miembro de una de las familias más ricas del país) con quien contrae nupcias en 1921 en la Iglesia de la Inmaculada Concepción y dando la recepción en una de las propiedades de los Martínez del Río, el Rancho “La Hormiga” (hoy la Residencia Oficial de Los Pinos). Dolores toma de la familia Martínez del Río su nombre artístico Dolores del Río. Ella y su esposo viajaron de luna de miel por Europa y a las islas de Hawái y, al regreso, se ocuparon de habitar el rancho algodonero de “Las Cruces”, en el Municipio de Nazas, Durango.
Es descubierta por Edwin Carewe (famoso productor de películas) en una soireè organizada por Adolfo Best Maugard en la casa de Salvador Novo. Carewe invita al matrimonio Martínez del Río a viajar a Hollywood.
Rompiendo con todos los cánones de la sociedad mexicana de aquel entonces, contraviniendo la oposición de la familia Martínez del Río y contando sólo con el apoyo de la madre de Dolores, la pareja emprendió el viaje, en tren, a Estados Unidos. Bajo la tutela de Carewe, Dolores aprendió inglés y actuación, mientras que Jaime incursionaba como guionista sin resultado alguno. Sumergida en la mezcla de glamour y desengaño de Hollywood, la pareja afronta serias dificultades, hasta que en 1925 Dolores consigue su primer papel en el filme Joanna.
En 1930 Dolores conoce en una reunión, en el Castillo Hearst organizada por William Randolph Hearst y su amante, la actriz Marion Davies, al magnate de Hollywood Cedric Gibbons, Director Artístico de la Metro-Goldwyn-Mayer. Contrae nupcias con él poco después y es quien contribuye a la consolidación de Dolores como estrella en Hollywood. Dolores daría el paso de estrella exótica, allende la frontera, a una de las grandes princesas de Hollywood. La casa Del Río-Gibbons, se convertira en punto de reunión para grandes estrellas como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Errol Flynn, Lili Damita, Fay Wray, Constance Bennett, Joan Bennett, Myrna Loy, Clark Gable y muchos más.
En un principio rehúsa trabajar en el cine sonoro; los ejecutivos de Hollywood temían que su acento latino interfiriera con sus interpretaciones. Así, filma películas con roles exóticos, como La Mala y La Paloma. Pero en 1932, Dolores es contratada por la RKO Pictures. El productor David O. Selznick contrata al director King Vidor para crear una película para el lucimiento de Dolores. “No me importa que historia utilices, pero al final, Del Río debe de ser arrojada al interior de un volcán”. La cinta se llamó Ave del Paraíso, y escaldalizó a los espectadores por las escenas donde se baña desnuda en el mar con el actor Joel McCrea. Finalmente filmó el musical Volando a Río (1933, que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers). El éxito mundial de Volando a Río, barrió todas las preocupaciones y la controversia a su paso. En la historia del cine se observa como la primera pareja a Fred Astaire y Ginger Rogers, aunque Dolores del Río y Gene Raymond eran los protagonistas. También podría ser la primera aparición del traje de baño de dos piezas, que fue usado por Del Río siempre consciente de la moda. El no poder anticipar la RKO el éxito de la película, en medio de la crisis financiera, terminó el contrato de Del Río.
El tránsito del cine mudo al sonoro no representó dificultad para la actriz. Su desarrollo de starlette a verdadera princesa de Hollywood vino a convertirla también en vanguardista en el mundo de la moda y favorita de los diseñadores de más renombre de aquel entonces. Sus posteriores años en Hollywood casi la encasillaron en comedias musicales, pues pese a no ser una gran bailarina y cantante, contaba con una gracia y fotogenia muy particular. El coreógrafo Busby Berkeley la lució en los filmes Wonder Bar (1934), Madame Du Barry (1934), In Caliente (1935), y otros más. No obstante, se negó a filmar la cinta Vivía Villa!, acusando a la cinta como “Anti-Mexicana”. La “caza de brujas” realizada en Hollywood en los años de la década de 1930 a los supuestos “comunistas del cine”, afectó a Dolores, quien junto con James Cagney, Lupe Vélez, Ramón Novarro y otros, fue acusada de alentar a los comunistas en California. Esto ocurrió después de que estos actores asistieron a una proyección especial de la película ¡Que viva México! de Sergei M. Eisenstein, ya que las copias fueron reclamadas por Stalin en la Unión Soviética para ser editadas. Veinte años después, esto tendría consecuencias sobre su carrera.1 Las consecuencias de esta situación las vivirá pues 20 años después.
En 1936 Dolores fue considerada “la segunda mujer más bella de Hollywood” (según la revista Photoplay), sólo superada por Greta Garbo. Pero la carrera de Dolores en Hollywood comenzó a experimentar un declive. Cedric Gibbons, hombre clave en la Metro, no pudo hacer nada por su esposa en unos estudios donde las principales estrellas eran la Garbo, la Crawford, Norma Shearer y Jean Harlow. Los “hombres fuertes” de la compañía, Louis B. Mayer e Irving Thalberg hablaban maravillas de su belleza, pero no les interesaba su carrera, en unos estudios donde las políticas impedían el lucimiento de estrellas latinas. A fines de los años treintas el temperamento latino deja de estar de moda. Lo “primitivo” no interesa en un mundo cercado por la inminencia de la guerra, y el glamour, que no desaparece, si pierde algunos de sus rasgos sacramentales. No es lo mismo Greta Garbo en Reina Cristina o Marlene Dietrich en las películas de Josef Von Sternberg o Dolores del Río en Ave del paraíso, que Vivien Leigh sucia y fatigada por la guerra en Lo que el viento se llevó. Dolores del Río, una de las grandes bellezas del “Star System”, se halla de pronto sin personaje fílmico a su disposición.18 Tras una serie de películas policíacas de escaso éxito filmadas con la Warner Bros., la mexicana es declarada “veneno de taquilla”, al igual que otras estrellas que no encajaban en el perfil de estrella comercial: Marlene Dietrich, Joan Crawford, Katharine Hepburn, Mae West…, pues sus elevados salarios y popularidad no impactaban en la taquilla.
Hacia 1942, y después de un proceso de desgaste de la relación, Dolores del Río se divorcia de Cedric Gibbons. Posteriormente se vincularía sentimentalmente con el actor y director Orson Welles; por Welles, Dolores abandona su carrera como actriz, apareciendo sólo de manera esporádica. Acerca de su primer encuentro con Welles, Dolores le contó a su prima, la actriz Andrea Palma lo siguiente: “Su personalidad era impresionante. Su atractivo varonil no podía ser ignorado por ninguna mujer. Todo en él irradiaba vitalidad y su seguridad, me parecía deslumbrante. Tanto llamó mi atención, que me sorprendí a mí misma diciendo mentalmente: Si este hombre me pide que me vaya con él esta noche… me voy “. Ella estuvo a su lado durante la filmación y polémica de su obra maestra: El ciudadano Kane. Welles tenía pensado dirigirla en su debut en el cine mexicano con la cinta Santa, pero el proyecto se canceló (finalmente se filmó en México, en 1943 dirigida por Norman Foster y con Esther Fernández en el papel principal). Con Welles acepta participar en Journey into Fear, sin embargo, su papel es recortado por los problemas generados por Welles en las productoras tras el escándalo de El ciudadano Kane.
Welles había preparado un proyecto para Del Río: un drama mexicano que dio a la RKO para ser presupuestado. En la historia, Dolores sería “Elena Medina”, “la chica más bella del mundo”, y Welles sería un americano que se ve envuelto en un enredo para perturbar un complot nazi para derrocar al gobierno mexicano. Welles planeaba filmar en México, pero el gobierno mexicano debía aprobar la historia, y esto nunca sucedió. También acompañó a Welles en espectáculos de variedades en los Estados Unidos. Ella también apareció en un programa de radio con él acerca de la vida de Don Miguel Hidalgo y Costilla, Libertador de México. Dolores se desempeñó como consultora y como actriz, interpretando a Josefa Ortiz de Domínguez Colaboró ??con Welles en la película Journey into Fear en 1942. Después de que Welles se separó de la RKO, Del Río simpatizó con él y su personaje en la película se redujo.
Nelson Rockefeller, Coordinador de Asuntos Panamericanos, envía a Welles a Sudamérica, como Embajador de la Buena Voluntad para contrarrestar la propagación del comunismo. Pero Welles enloqueció con el carnaval de Río de Janeiro, volviéndose totalmente promiscuo. Dolores decidió entonces terminar la relación, a través de un telegrama que él nunca contestó.
Ella decidió también terminar con Hollywood: “Divorciada de nuevo, sin la figura de mi padre, una película donde yo casi no aparecía, y otra donde sí me mostraban el camino del arte. Quería seguir el camino del arte. Dejar de ser estrella para convertirme en actriz, y eso sólo lo podría lograr en México. Quise regresar a México, un país que era mío y que yo no conocía. Sentí la necesidad de regresar a mi país…”
A pesar de haberse situado lejos de México, su amistad con destacadas figuras del arte (tales como Salvador Novo, Diego Rivera y Frida Kahlo),25 de la sociedad y del cine mexicano (como Emilio Fernández), se mantuvo activa. En ningún momento Dolores abandona el trato con sus compatriotas. Ella, en su ámbito marcado fuertemente por las nacionalidades, es la mexicana en Hollywood, la prima del actor Ramón Novarro y la adversaria de la también fulgurante Lupe Vélez. Desde los años treinta, Dolores del Río, fue solicitada en varias ocasiones por directores de cine mexicanos. En 1938, el productor Pancho Cabrera pidió a Dolores para la película mexicana La Noche de los Mayas. Después, el director Chano Urueta la consideró para una nueva versión de Santa. Pero las circunstancias económicas no eran favorables para la entrada de Del Río en el cine mexicano.26
Dolores regresó a México en 1942, desilusionada del “American Star System”, que la relegaba poco a poco a papeles secundarios; a su llegada le es ofrecido el papel protagónico del filme Flor Silvestre, por Emilio Fernández, actuando al lado de Pedro Armendáriz, el cual se constituye en un clásico de la Época de Oro del Cine Mexicano, además de ser galardonado con el premio de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Posteriormente se filmará el que es considerado como una de las obras maestras de Emilio Fernández: María Candelaria, filme que también contribuye a acrecentar el culto a Dolores como máxima diva del cine mexicano en 1943. Dolores se vuelve símbolo nacional en México, luego de ser, por años, símbolo de lo mexicano en el extranjero.27
Esta trayectoria iniciada en 1942 le trae gran popularidad y aunque las condiciones de trabajo fueron muy diferentes a las de Hollywood, aún era considerada en Estados Unidos como primera figura del cine. Bajo la dirección del cineasta Emilio Fernández y alternando con figuras destacadas del cine mexicano, Dolores del Río sería considerada como la máxima actriz de la época de oro del Cine Mexicano. De su trabajo con Fernández se destacaron las cintas Las Abandonadas (1944), y Bugambilia (1944).
Tras la filmación de esta cinta, decide probar suerte con otros directores mexicanos. En 1945 filma La selva de fuego, dirigida por Fernando de Fuentes. De acuerdo con María Félix en su autobiografía (Todas Guerras, México, 1993), por ésta película, ella y Dolores confundieron sus caminos por una sola vez. La película fue escrita para Félix, pero el mensajero envió por error la película a Dolores. María terminó filmando la película Vértigo (escrita para Dolores).
Fue Roberto Gavaldón quien heredó de Fernández el privilegio de crear historias para el lucimiento de Dolores. Con Gavaldón, pasa por una buena racha de filmes, tales como La otra (1946) La casa chica (1948) y Deseada (1950). En 1947, filma en Argentina bajo las órdenes de Luis Saslavsky, Historia de una mala mujer. Anteriormente, Dolores es llamada por John Ford, para la película El fugitivo, basada en la novela de Graham Greene con Henry Fonda. La película fue co-producida por Emilio Fernández y Dolores interpretó una especie de María Magdalena. Ford había planeado hacer una película sobre la vida de la emperatriz Carlota de México, pensando que ella era la actriz ideal para realizarla, y no Bette Davis, quién la interpretó en Juárez (1939). En 1954 realiza Señora ama en España.
En 1949, Dolores regresó con el equipo de Fernández con la película La Malquerida. En la película Dolores representó por primera vez el papel de la madre de otra mujer: la actriz mexicana Columba Domínguez, que estaba teniendo un romance con Fernández. El hecho de que Dolores era el amor platónico de Fernández causó tensión. La película sería la última llevada a cabo por Dolores con Fernández. A finales de 1949, conoció en Acapulco a Lewis “Lou” Riley, un empresario teatral estadounidense y un ex miembro de la Hollywood Canteen. La pareja de inmediato comenzó una relación amorosa. La casa de Dolores en México, llamado “La Escondida” en Coyoacán, fue muy popular entre las celebridades mexicanas y extranjeras. En 1950, Dolores protagonizó Doña Perfecta, en la que fue aclamada por su representación dramática. Ganó el Ariel de Plata (Premio de la Academia Mexicana) como mejor actriz en cuatro ocasiones.
En 1958 Ismael Rodríguez logra reunirla, en el filme La cucaracha, con su “complemento mítico”, María Félix, en un momento considerado como crepuscular en la época de oro del Cine Mexicano.
En 1960, Dolores del Río, finalmente regresó a Hollywood. Ella protagonizó junto a Elvis Presley el film Estrella de Fuego, dirigida por Don Siegel. Dolores había estado alejada de Hollywood durante dieciocho años. Sus contemporáneos de la época dorada de Hollywood se sorprendieron con su belleza y juventud duradera. Ella se consideraba una especie en peligro de extinción: como una verdadera diva clásica de Hollywood. Presley la recibió con un ramo de flores y le dijo:. “Señora, yo sé perfectamente quién es usted. Es un honor trabajar con una de las leyendas más grandes y respetadas del Hollywood clásico. Como usted va a ser mi madre en la película, quiero pedirle permiso para que mi oftalmólogo me haga unos lentes de contacto que imiten el color de sus ojos”. Dolores de inmediato le tomó al joven Presley afecto materno.
En 1964, ella apareció en Cheyenne Autumn, dirigida por John Ford, con un reparto que incluyó a Richard Widmark, Carroll Baker, James Stewart, Gilbert Roland, Ricardo Montalbán y Sal Mineo, que estaba fascinado con la legendaria estrella que interpretó en la película el papel de su madre. Del Río estaba feliz de participar en la última película de su amigo John Ford.
La última película que Del Río realizó en México (con producción mexicana) fue Casa de mujeres, donde interpretó el papel de la madame de un burdel. La caracterización de Del Río para esta película conmocionó al público, ya que destaca entre todas las actrices jóvenes. La película no era buena, pero tuvo un gran éxito de taquilla. La critica se quedó sorprendida y preguntó: ¿Es la historia del cine mexicano un largo camino desde Santa hasta Casa de Mujeres?.
En 1966, actuó por primera vez en Italia, con Sofía Loren y Omar Sharif en la película C’era una volta, producida por Carlo Ponti. Del Río consideró rechazar la película debido a la brevedad de su personaje, pero el director, Francesco Rossi, insistió en que desempeñara el papel de madre de Shariff.
Del Río seguía rivalizado con la entonces joven estrella Sofía Loren en cuanto a belleza.
En 1967, Del Río regresó al teatro con la obra La Reina y Los Rebeldes, de el italiano Ugo Betti, pero la historia dio un giro inesperado y algunos periódicos publicaron: Dolores del Río, en una obra de teatro comunista. La obra de teatro fue destruida por la crítica en el centro de los movimientos estudiantiles en México.
Su siguiente proyecto fue La dama de las camelias. Para Dolores hacer esta última obra teatral resultaba muy importante, pues era crucial en la carrera de cualquier actriz. Sarah Bernhardt la había hecho siendo ya muy mayor; en tanto que Greta Garbo la hizo en el esplendor de su juventud. Para esta obra teatral, Del Río contrato los servicios del director de Broadway Jose Quintero, pero la falta de profesionalismo del director, provocó un pleito legal que causó un escandalo en los diarios. En 1969, Dolores finalmente pudo realizar la obra causando conmoción: En el inicio de la obra, Dolores aparecía con un negligé bastante osado y con un pronunciado escote. A los 66 años de edad, muy pocas mujeres del mundo se atrevían a hacer esto.
Hacia el año de 1983 comenzó a experimentar problemas de salud derivados de complicaciones hepáticas; es trasladada a la ciudad de Newport Beach, California, donde muere a la edad de 77 años. Ese mismo día había recibido una invitación para aparecer en la próxima entrega del premio Oscar de la Academia Americana. El New York Times publicó: Dolores Del Río. De 77 años muere estrella de cine de Estados Unidos y México.59 Su muerte le permite dar el paso consagratorio en la historia de la cinematografía. Un dìa despuès de que sus cenizas llegaron a México, fueron transladadas a la Estancia Infantil, donde se le rindiò un homenaje. Su memoria se venera en la estancia con un busto colocado en sus instalaciones, como un tributo mas a la venerada Dolores.60 Sus restos fueron trasladados, en el año 2006, a la Rotonda de las Personas Ilustres, como reconocimiento por su contribución cultural a México.
Posee una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en el 1620 de la Vine Street, por sus contribuciones a la industria cinematográfica.
El monumento mortuorio es obra del arquitecto Luis Martínez Luna; se construyó en 2006. Se representan varios rostros de la artista en los extremos de unos conos que asemejan los rayos de luz giratorios cuando se presenta una obra importante en escena.

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