Home - Latinas Destacadas - María Mercedes Carranza

María Mercedes Carranza


María Mercedes Carranza

María Mercedes Carranza (Bogotá, 24 de mayo de 1945 – 11 de julio de 2003), fue una poeta y periodista colombiana.

Biografía
Niñez
Fue la segunda hija de Rosa Coronada y Eduardo Carranza, poeta de gran prestigio que en 1951 se trasladó a España como agregado cultural de la embajada colombiana en Madrid. Allí vivió la escritora entre los seis y trece años de edad, con temporadas en París, y bajo la influencia de la gran actividad intelectual de su padre y de su tía abuela materna, la poeta Elisa Mújica (1908-2003), que por esos años también residía en España: “La fábula de mi infancia está tejida con sus leyendas y cuentos; con ella descubrí el poder de la palabra” (Carranza en entrevista con Carlos Jáuregui).

La familia regresa en 1958 a la capital colombiana, donde la joven María Mercedes vive un periodo de difícil readaptación a su país natal: “Cuando volví, todavía jugaba con muñecas y no sabía cómo nacían los bebés. Había salido de España y de mi niñez, y sentía una terrible nostalgia cultural que enfrenté con la decisión de pertenecer a Colombia”. Allí terminó sus estudios secundarios con secretariado bilingüe, para cursar posteriormente Filosofía y Letras, primero en Madrid, y luego, intermitentemente entre 1965 y 1978, en la Universidad de los Andes de Bogotá, donde se graduó con una tesis sobre la obra de su padre. Esta tesis se convertiría luego en uno de los estudios más autorizados sobre Eduardo Carranza, la introducción a la antología Carranza por Carranza (Bogotá: Procultura, Editorial La Rosa, 1985, ISBN 9789589083017).

Juventud
En 1965, a sus veinte años, es nombrada directora de “Vanguardia”, página literaria del diario bogotano El Siglo. Desde allí difundió la obra de autores que después se harían muy significativos, como Juan Manuel Roca y Nicolas Suescún, entre otros muchos. En 1970 decide vivir con el escritor Fernando Garavito, subdirector del Instituto Colombiano de Cultura, con quien se casa civilmente, desafiando las normas católicas predominantes en el círculo de su familia. Con Garavito co-dirigió la revista cultural “Estravagario” del diario caleño El Pueblo en 1975. Poco después fue nombrada jefe de redacción de la revista Nueva Frontera, que había sido fundada en 1974 por el expresidente liberal Carlos Lleras Restrepo, cargo que desempeñó durante trece años, y en el que tuvo una activa participación en la opinión política nacional.

Ya desde 1965 había comenzado a publicar crítica cultural (por ejemplo una entrevista con Vicente Aleixandre) y poemas y cuentos sueltos (por ejemplo “Uno se muere y zás”). Pero es a partir de la década de 1970 que su trayectoria literaria se hace notable. En 1971 edita y prologa la antología Nueva poesía colombiana, que difundió la obra de ocho poetas jóvenes en una edición popular y de bolsillo. Otro tanto hace por narradores contemporáneos en 7 cuentistas jóvenes publicado en 1972. Y ese mismo año aparece su primer poemario, Vainas y otros poemas (1968-1972).

Madurez
Desde 1986 dirigió la Casa de Poesía Silva en Bogotá. Fue elegida para la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 por la Alianza Democrática M-19. Tras meses de angustia por el secuestro de su hermano, decidió suicidarse con una sobredosis de antidepresivos el 11 de julio de 2003 en Bogotá.

Obra
En su análisis sobre la lírica de los años 1970 en Colombia, el crítico James J. Alstrum destaca la “labor poética demoledora pero sana y necesaria para encaminar el poema hacia derroteros insólitos” de Carranza. Su aporte literario y cultural se mide además por haber contribuido a fundar en 1986 la Casa de Poesía Silva en Bogotá, que dirigió hasta su muerte y desde donde se dedicó a apoyar la producción poética con recitales, talleres, premios, y una biblioteca y revista especializadas. La suya fue así, en palabras del poeta mexicano José Emilio Pacheco, “una obra justa y necesaria que se extendió a otras formas de amar la poesía y creer en ella”.

María Mercedes Carranza logró unir en la poesía la filosofía de su vida. En cada una de sus producciones se pueden evidenciar importantes problemas filosóficos y, más aún, existenciales. La muerte ha rodeado su vida y su obra. Bien es cierto que María Mercedes se consagró como poeta y no como filósofa, pero es importante resaltar el carácter filosófico que abunda en sus líneas. La muerte, aparte de convertirse en uno –o quizá el más- conocido de los aspectos que rodearon su vida, puede representar también el sentido filosófico presente en su poesía, su genialidad y profundidad. La ironía representa el fundamento de su poesía, de una poesía que despierta, que cuestiona y mortifica. El tema principal de sus versos hinca sus cimientos en las vicisitudes de la vida misma, de las pasiones, los sueños, ilusiones, golpes y preocupaciones que atañen a un hombre de hoy, a un hombre posmoderno, racional, comprometido con el desarrollo científico y económico; un ser que es reconocido por estar y tener y no por ser. De esta manera, poesía en María Mercedes Carranza es sinónimo de vida desde la muerte. En el padecimiento encuentra la fórmula efectiva para desechar los demonios, los vestigios de una realidad de la que está cansada y de la que quiere huir. Su resurgimiento, su vida verdadera y realización como mujer y como poeta, solo se hace posible ahincando en palabras gestadoras de versos, el embrión que le permite ser.

Al leer su poesía, rastreando en ella la órbita existencial que dibuja, comprendemos plenamente que el último acto de su vida la colocara al lado de dos grandes suicidas del continente: Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik. Luego del resumido recorrido histórico sobre la autora, ha de destacarse que en su poemario De amor y desamor, María Mercedes Carranza sugiere un sentido distinto de estos dos sentimientos expuestos en el título de su obra. Tanto amor como desamor reflejan a lo largo del poemario un sentido contraste, pues ayudan a esclarecer a la voz poética el significado del verdadero amor y la superación de una desilusión amorosa.

Según Alvarado Tenorio, en Colombia –en la década de los noventa– fueron varias las poetas que frecuentaron el tema del amor, de la intimidad de pareja, de la entrega perpetua hacia el ser amado; pero ninguna se atrevió a plasmar el afecto pasional y carnal tan directamente como lo hizo María Mercedes Carranza en sus escritos. De hecho, aquellos entusiasmos que se comparten con el ser amado se materializaron en su poemario De amor y desamor; sin embargo, surge hacia la mitad del texto una desilusión pasional de forma paulatina que inicia el proceso de cambio hacia el verdadero amor: su profesión de escritora.


Así, el cambio entre el amor sexual y el amor a la escritura son estados de transición que se expresan con un discurso espontáneo y franco, que se hace más evidente, en la medida en que el lector avanza en la obra e interpreta la sucesión de los poemas. Por tanto, De amor y desamores un poemario en el que la voz poética conjetura un estado de transición entre estos dos sentimientos, en la medida que establece un orden de presentación para cada uno de los veintiún poemas.

Como lo resume la crítica Lucía Tono, el “efecto lúdico e irónico”9? de la poesía de Carranza puede leerse como testimonio de lo que significó ser mujer en la Colombia del siglo XX. Pero también se ubica dentro del escepticismo que la misma Carranza señaló como característico de la llamada “poesía post-nadaísta” y que otros, como el ya citado Alstru o el escritor Harold Alvarado Tenorio, consideran un rasgo distintivo de la “Generación Desencantada”. Otras direcciones de lectura que ha inspirado la estética de Carranza incluyen la sátira de lo nacional y de la civilización Occidental, y una mirada ecológica, especialmente en su último poemario.

La revista de creación Palimpsesto nº 19 (Carmona-Sevilla, 2004) dedicó un amplio dossier sobre su vida y su obra (pp.31-50).

Poemarios
Vainas y otros poemas (1972)
Tengo miedo (1983)
Maneras de desamor (1993)
Hola, soledad (1987)
El canto de las moscas (1997)
La Patria y otras ruinas (antología, selección de Francisco José Cruz, entrevista de Sandra Martínez León, col. Palimpsesto, Carmona-Sevilla, 2004)
Otros libros
Nueva poesía colombiana (1972)
Siete cuentistas jóvenes (1972)
Estravagario (1976)
Antología de la poesía infantil colombiana (1982)
Carranza por Carranza (sobre su padre Eduardo minecra) (1985).

Déjanos tu comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*