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Miguelina Cobián Hechavarría (1941)

Miguelina Cobián Hechavarría (1941). Atleta cubana, especialista en carreras de velocidad. Ganadora de medalla de plata en la carrera de relevo 4 x 100 metros, en los Juegos Olímpicos de México (1968).
Miguelina Cobián nació el 19 de diciembre de 1941, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Desde pequeña mostró condiciones para el atletismo, y su voluntad se impuso hasta ganarle la confianza de técnicos y especialistas en los entrenamientos y competencias en la ciudad de Santiago de Cuba. Pero solo con el triunfo de la Revolución Cubana pudo la joven, ya con dieciocho años de edad, demostrar su valía, entre las mejores atletas del continente.
Cobián irrumpió en el ámbito internacional en 1962, en el primer Campeonato Centroamericano de Atletismo, celebrado en Xalapa, México. Terminó como una de las atletas más destacadas de esa lid, pues alcanzó medallas de oro en la carrera de 200 metros y en el relevo 4 x 100 metros, además de medalla de plata en 100 metros planos.
En ese mismo año tuvieron lugar en Kingston, Jamaica, los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe -el evento deportivo regional más antiguo del mundo, cuya primera edición data de Ciudad de México (1926). Los Juegos de Kingston constituían el primer torneo múltiple de importancia para Cuba después del triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959; y ya Miguelina Cobián había mostrado su clase en Xalapa, solo meses antes. En el nuevo cónclave se impuso en la fase final de los 100 metros planos, con excelente tiempo de doce segundos exactos, con el cual igualaba el tope para el certamen. Así surgía una nueva promesa para el atletismo femenino de su país.
Su gran prueba de fuego, sin embargo, ocurrió un año después, en los Juegos Panamericanos de Sao Paulo, Brasil. Allí, a las rivales de países caribeños y centroamericanos que ya había enfrentado Cobián, se sumaban velocistas de potencias deportivas como Estados Unidos y Brasil. Pero la cubana logró ascender tres veces al podio de premiaciones, para recibir sendas medallas de plata. En la carrera de 100 metros, entró segunda -con tiempo de 11,69 segundos, a solo cuatro centésimas de la estadounidense Edith McGuire (11,65 seg.). En el doble hectómetro, hizo crono de 24 segundos flat, detrás de la también estadounidense Vivian Brown (23,9 seg.). En el relevo corto (4 x 100 m) obtuvo su tercera medalla de plata, junto a sus compañeras de cuarteta Irene Martínez, Nereida Borges y Fulgencia Romay (46,44 seg.), mientras las norteamericanas (45,72 seg.) conseguían la medalla de oro.
También en 1962, Cobián se presentó en los III Juegos Mundiales Universitarios, en la ciudad brasileña de Porto Alegre, donde se alzó con dos medallas de bronce: una, en la carrera de 100 metros planos -con un discreto tiempo de 12,11 segundos-, y otra en la de 200 metros (24,74 seg.).
Miguelina Cobián, ya conocida con el sobrenombre de «Gacela Oriental», demostró entonces ser la mejor velocista de Cuba. Era una atleta muy dinámica, que se entregaba con dedicación a las difíciles jornadas diarias de entrenamiento. Pero su mayor prueba fue la de los XVII Juegos Olímpicos, celebrados en el verano de 1964 en Tokio, Japón, donde la joven de veintitrés años obtuvo un buen resultado, pues se enfrentó en varios heats a las mejores especialistas del mundo. Clasificó a la ronda final de la carrera de 100 metros, en la que entró en quinto lugar, con crono manual de 11,7 segundos.
En los IV Juegos Mundiales Universitarios, acogidos en 1965 por Budapest, capital de Hungría, Cobián sumó otras tres medallas a su palmarés. Entró en segundo lugar en 100 metros planos, con tiempo personal de 11,5 segundos -superado solo por el de la polaca Irena Kirszentein (11,3 seg.). Días después se disputó la fase final de la carrera de 200 metros, que terminó como la anterior, pues Kirszentein entró en primer lugar (23,5 seg.) seguida por Cobián (23,9 seg.), que consiguió además la medalla de bronce en el relevo de 4 x 100 metros (46,4 seg.).
En 1966 se celebraron en San Juan, Puerto Rico, los X Juegos Centroamericanos y del Caribe. Miguelina Cobián fue una de las integrantes de la nutrida delegación cubana, que hizo historia en aquella ocasión. Obtuvo la medalla de oro en 100 metros planos, con tiempo de 11,6 segundos -récord para el evento- y la de plata en los 200 metros (24,8 seg.), prueba en que la jamaicana Una Morris terminó en primer lugar (24,2 seg.).
En la temporada siguiente, el principal compromiso deportivo para Cuba fue el de los Juegos Deportivos Panamericanos, en la ciudad canadiense de Winnipeg. Allí, Cobián entró segunda en la carrera de 100 metros (11,69 seg.), escoltando a la estadounidense Bárbara Ferrell (11,59 seg.); en los 200 metros logró la presea de bronce con crono de 23,89 segundos, a solo una centésima de Ferrell, y, como parte del relevo cubano de 4 x 100 metros -que integraron además Violeta Quesada, Cristina Echevarría y Marcia Garbey-, se impuso (44,63 seg.) por delante de Canadá (45,56 seg.).
Sin embargo, el mejor resultado histórico de la velocista cubana estaba por llegar. En los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México (1968), Cobián, Marlene Elejalde, Fulgencia Romay y Violeta Quesada lograron la proeza de terminar en segundo lugar en la estafeta corta, solo detrás de las favoritas estadounidenses. A pesar de terminar sin medallas en las carreras de 100 y 200 metros, Miguelina Cobián logró en esa ocasión sus mejores marcas de por vida (11,41 y 23,39 seg., respectivamente).
En los años siguientes, la «Gacela Oriental» logró otros resultados relevantes. Así, alcanzó tres medallas de oro en el II Campeonato Centroamericano, celebrado en La Habana en 1969. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Panamá (1970) -último evento para la destacada atleta-, ganó en tres oportunidades: primero, en la prueba 100 metros planos, con tiempo de 11,4 segundos, escoltada por sus compatriotas Fulgencia Romay (11,6 seg.) y Cristina Echevarría (11,6 seg.); luego, en la carrera de 200 metros, en la que superó con tiempo de 23,5 segundos a sus compañeras Violeta Quesada (23,9 seg.) y Fulgencia Romay (24,3 seg.). La hegemonía cubana se ratificó con su éxito en el relevo 4 x 100 (44,7 seg.), con amplia ventaja sobre las cuartetas de Panamá (47,3 seg.) y México (48,19 seg.), que ocuparon, respectivamente, el segundo y el tercer lugar.
Aquejada por varias lesiones y ya con el peso de los años, Cobián decidió retirarse del deporte activo. Se mantuvo por más de tres décadas como entrenadora, y más adelante en funciones administrativas. Con su ejemplo y enseñanza, ha sido forjadora e inspiradora de numerosos atletas cubanos.
En el año 2005, el nombre de Miguelina Cobián quedó plasmado en el Salón de la Fama del Atletismo Centroamericano y del Caribe.

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