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Myrta Silva

Myrta Blanca Silva Oliveros, (*Arecibo, 11 de septiembre de 1927 – † Nueva York, 2 de diciembre de 1987). Destacada cantante, compositora y músico
puertorriqueña, conocida popularmente como la Gorda de Oro.

Durante el transcurso de la vida de Myrta Silva se ha destacado como una excelente música, cantante, compositora, comentarista, animadora y productora
televisiva. Además, ha sobrepasado todas las fronteras con su estilo y su calidad de intérprete. Una mujer polifacética e independiente, en una época cuando
esto era excepción a la regla.
Su primera presentación la hizo cuando aún tenía diez años de edad en un teatro local de Arecibo. Durante la década de 1930, siendo aún adolescente, viaja
junto con su familia a Nueva York e inicia sus primeros pininos en el desempeño de producciones musicales en los teatros hispanos locales y en las
radiodifusoras. Sus grandes talentos son reconocidos inmediatamente ya que brillan por luz propia, y sin duda alguna de los productores firma un interesante
contrato con la RCA Victor.

En 1939, se contacta con el destacadísimo compositor puertorriqueño Rafael Hernández, quien fue cautivado por su voz, y es invitada integrarse a su
conjunto, Grupo Victoria. Con este grupo, Myrta viaja por Puerto Rico y otros países de América Latina, ese mismo año también le ofrecen un contrato para
presentarse en La Habana, Cuba. Para inicios de 1940, dejó el Grupo Victoria y ejecuta con las orquestas de Moncho Usera y Armando Castro. No obstante, han
sido mayormente sus presentaciones en el famosísimo Club Playa El Escambrón las que elevaron su nombre. Tal es así que su popularidad y fama y ante sus
miles de seguidores la convirtieron en la artista de grabación de mayor ventas entre los años 1947 y 1949.


Corría el año de 1941, y empieza a destacar como compositora, teniendo éxito un sinnúmero de temas como: “Que sabes Tú”, “Cuando Vuelvas” “Fácil de
Recordar” y “En mi Soledad”. Muchas de sus inspiraciones fueron llevadas al disco por los cantantes más populares del momento, entre ellos Ruth Fernández,
los afamados, Olga Guillot y Daniel Santos. Pero es sin lugar a dudas, la canción “Chencha la Gambá”, la que lleva a Silva al reconocimiento internacional. Su
carrera como cantante progresa y su popularidad se extiende más allá de Puerto Rico y de la comunidad radicada en Nueva York. En Cuba la proclaman la
artista extranjera más popular y llega a trabajar en países latinoamericanos como México, Panamá, República Dominicana, Venezuela y Perú

Myrta también demuestra talento en la percusión, ejecutando la tumbadora, bongó, maracas, claves y timbales. En 1949 durante su tercera visita a Cuba,
ingresa a la Sonora Matancera, siendo su primera voz femenina, haciendo presentaciones en vivo en Radio Progreso y así convirtiéndose en la figura femenina
más popular de Cuba. Con el conjunto quedaron registradas tan sólo cuatro grabaciones con la agrupación para el sello Cafamo Records: “Que Corto es el
Amor”, “Suelta ese Paquetón”, “Loca” y “Sangongo”. 1952 fue su último año con la Sonora Matancera, que en ese entonces ya grababa para el sello Seeco
Records, esto permitió que esta casa disquera obtuviera licencia de Cafamo, y el 20 de abril de 1952 Seeco Records publicó dos de ellos: “Que Corto es el Amor”
y “Suelta ese Paquetón”.
Habiendo logrado mucho dinero en los últimos años como voz femenina de la Sonara Matancera de Cuba se construye una mansión en su natal Puerto Rico, y
decide disfrutarla lo mejor posible, siendo la razón más poderosa en dejar el conjunto. Fue con la salida de la puertorriquena Silva que la cubana Celia Cruz
tuvo entrada en la ya legendaria orquesta nacional, al quedar vacía la posición reinante de la boricua blanca que cantaba ritmos afrocaribeños. Cruz, entonces,
cantaba tangos.


Es certificada como la primera mujer timbalera en la Unión de Músicos de los Estados Unidos. En los cincuenta también, la carrera de Myrta está en todo su
esplendor. En 1956 y desde Nueva York, trabaja en el programa televisivo “Una Hora Contigo”. Al cabo de varios años frente a este programa viaja nuevamente
a a su país de origen, como anfitriona del programa y bajo su personaje Madame Chencha. Aquí Televisa con diferentes artistas desde Puerto Rico. Una disputa
con la cadena televisiva hace que Myrta regrese a Nueva York y aquí mantiene un programa televisivo llamado “Radio TV Mirror” el cual fue premiado como el
mejor programa de variedades de la ciudad de Nueva York. Hallándose lejos de su tierra natal pone a prueba una vez más su nostalgia y productividad
artística. Compone una serie de canciones a principio de la década del sesenta, consideradas como lo mejor de ese tiempo, con temas como “Puerto Rico del
Alma”, “Que sabes Tú”, “Tengo que Acostumbrarme”, “Fin de un Amor”, “Aunque se oponga el Mundo” y “Yo quiero volverme a Enamorar”.

Su trabajo incansable como compositora continua en la década de los 70, con grandes canciones como “No te vayas de mi vida” y “Sabes una cosa cariño”,
popularizada en 1971 por Evelyn Souffront, a través de las ondas sonoras. Ese mismo año, Myrta regresa a la televisión en Puerto Rico y vuelve al programa
“Una Hora Contigo”. A finales de la década transmite un espectáculo dedicado a la música y artistas de Puerto Rico. Porque Silva además de ser una magistral
compositora nacional, salpico sus canciones con sentimientos patrios nacionalistas que le ganaron adeptos y enemigos en un ambiente isleno político caldeado
por el colonialismo maquillado.


Su canción “Este Es Mi Pais” establecía directamente su nacionalidad puertorriquena ante la incipiente migración de extranjeros a la isla borincana. Por estas
posturas fue controversial y vivió exilios. Sin embargo, triunfó.
Su carrera ilustre se extendió por varias décadas y cubrió un camino ancho. A lo largo de esa ruta participó con algunos de los mejores artistas de la época y
tuvo un gran impacto sobre la música de Puerto Rico. El talento y sabor de Myrta terminó con un cáncer generalizado, el 2 de diciembre de 1987. Con la
herencia disputada entre varios miembros de su familia, y una controversia sobre su capacidad mental para asignar herederos.

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