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Nubia Macías


Nubia Macías es la nueva Directora General de Editorial Planeta Mexicana será la periodista y socióloga Nubia Macías, según anunció José Calafell Salgado, Consejero Delegado para América Latina y Presidente Corporativo de Grupo Planeta México.
Este nombramiento responde al constante afán del Grupo por fortalecer el trabajo editorial que se viene realizando desde hace años en nuestro país, así como por explorar nuevas alternativas de negocio, tanto tradicionales como utilizando nuevas tecnologías y formatos”, informó la editorial a través de un comunicado.
“El actual panorama del mercado editorial implica la necesidad de trabajar constantemente en la innovación y creación de libros y contenidos de calidad que lleguen a la mayor cantidad de público posible”, agregaron.

La editorial considera que la experiencia de Macías, quien estuvo durante una década a cargo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, constituirá un importante aporte para lograr futuras metas.

Su relación con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara data de 1987. Desde ese año y hasta 1992, se desempeñó como coordinadora de prensa de la FIL y del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

Macías Navarro nació en San José de Gracia, México, en 1966, es licenciada en sociología por la Universidad de Guadalajara y cursó el master en periodismo de El País en 1993, maestría avalada por la Universidad Autónoma de Madrid.

Entrevista.

Nubia Macías Navarro nació en San José de Gracia, Jalisco, en 1966, y gracias a sus amplios conocimientos y experiencia en la gestión de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) fue nombrada en abril de 2003 su nueva directora. Su preparación incluye entrenamiento profesional como gerente de ferias, recibido en Alemania en cursos patrocinados por la Feria del Libro de Francfort, la más destacada en el ámbito mundial.
También ha incursionado en el periodismo como corresponsal en Europa para el Grupo Radio Centro México, el Instituto Mexicano de la Radio y el diario El Financiero. Su nominación garantiza que los proyectos iniciados en los últimos años se sigan desarrollando y representa una gran oportunidad para que la FIL amplíe sus perspectivas, visto el profesionalismo, capacidad y responsabilidad de la nueva directora. Alejandro Zenker conversó con ella.

Antes que nada, cuéntanos, ¿por qué caminos te acercaste a los libros?, ¿cómo llegaste a dirigir una de las ferias del libro más importantes del mundo?

Estudié sociología y luego hice una maestría en periodismo. A los libros me acerqué desde pequeña, en la escuela secundaria tuve un encuentro extraordinario a través de la Iliada y la Odisea. Y a la FIL llegué en 1987, como asistente, cuando invitaron a Margarita Sierra para que coordinara la parte correspondiente a promoción y difusión de lo que sería la Feria. Entré a trabajar con ella en marzo y empecé siendo una especie de subcoordinadora en sus ausencias, y de ahí pasé a la Jefatura de Prensa, donde estuve durante siete años. Luego dejé la FIL por ocho años para dedicarme al periodismo, y en junio del 2001 regresé como subdirectora. El pasado 11 de abril me nombraron directora.

Dirigir una feria es un trabajo muy demandante. ¿Cómo es un día de trabajo para ti, desde que te levantas hasta que te acuestas?

El día comienza a las 9 de la mañana y, efectivamente, la Feria es demasiado exigente. La agenda la controla mi asistente Gabi, que es la que organiza mi día, que incluye mantener reuniones, desde restaurantes hasta la oficina. Hay que estar atenta a todos los detalles: fortalecer las relaciones con las instituciones; atender a la Universidad de Guadalajara en su conjunto, que es la promotora y organizadora de esta Feria; trabajar con instancias universitarias, que son las que le dan un importante soporte; colaborar con los editores y organizaciones internacionales que participan y supervisar permanentemente el trabajo que realiza el equipo.

Hay quienes desearían ver a un intelectual, escritor o editor, al frente de la Feria. Lo mismo ocurrió cuando asumió su cargo Sari Bermúdez, y más tarde con Consuelo Sáizar. ¿Qué les dirías a estos críticos?

En lo personal, nunca he recibido comentarios respecto a si la Feria debiera dirigirla o no un intelectual. Creo que lo que se requiere —al margen de lo intelectual o además de ello—, es una persona muy operativa, estructurada y que cuente con un equipo de trabajo profesional, bien organizado. La cultura la hacen los protagonistas, nosotros sólo proporcionamos el escenario ideal para que vengan y se desempeñen de la mejor manera posible. Lo más trascendental para nosotros es organizar la feria bien para que la gente que viene participe y considere a la FIL de Guadalajara como la más importante en publicaciones en lengua española, para que sigan sintiéndose satisfechos y aprovechen al máximo lo que les ofrecemos, realizando además grandes negocios.

¿A qué atribuyes que hayan sido siempre mujeres quienes han dirigido la Feria?

No lo sé. Supongo que al Consejo de Administración le gusta trabajar con mujeres. Pero además no es del todo cierto. Al principio la FIL estuvo dirigida por José Miguel Bolívar Zapata, y después ya vinieron Mary Carmen Canales y Margarita Sierra, que asumieron el trabajo. Las dos realizaron un trabajo extraordinario, tanto, que el lugar que ocupa actualmente la FIL es producto de la labor desempeñada por mis antecesoras.

Una feria internacional implica muchos viajes que propician el contacto directo, pero que implican tu ausencia. ¿Piensas viajar mucho a lo largo de tu gestión o te apoyarás más en los medios electrónicos de comunicación para lograr tus objetivos?

Sí se requiere viajar, pero no tanto, lo suficiente para mantener un contacto permanente con la gente. Además, la directora de la Feria no es la única que debe estar en relación con las instituciones y personas con las que hay que trabajar. La FIL cuenta con un equipo profesional y todos tienen que salir. Tenemos un representante en Estados Unidos y uno en España, que realizan un trabajo permanente; son embajadores plenipotenciarios de la Feria para hacer su labor. Asimismo, están los cinco coordinadores, con tareas particulares, que también deben viajar. La estructura es menos piramidal, mucho más equilibrada, y prácticamente todos los que tienen un puesto de alta responsabilidad realizan ese tipo de contacto.

Tú fuiste en buena medida el brazo organizativo de la Feria en el pasado. ¿Lo seguirás siendo o delegarás la tarea en otras personas?

La directora de la FIL tiene que ejercer dos funciones muy importantes: la supervisión y operación del trabajo, por lo que tendré que centrarme en ello y delegar en la administradora general y los cinco coordinadores parte de las responsabilidades que realizaba como subdirectora; seguiré cumpliendo parte de esas funciones, así como la de dirigir la Feria.

La Feria tiene una larga y exitosa trayectoria, y quienes la han dirigido le han impreso su sello particular. ¿Cuál es el tuyo? ¿Cómo ves la FIL en cinco años?

Como el gran proyecto. La FIL todavía tiene muchas áreas donde crecer y áreas que corregir. En cuanto a mi estilo, conforme pasen los días se irá evidenciando. Ahora es demasiado pronto para que se note mi manera de trabajar; lo que es cierto, es que iremos dando pasos cortos pero sólidos. No nos vamos a precipitar a hacer proyectos ambiciosos a corto plazo; serán muy ambiciosos, pero dando pasos en firme. Si este año sólo podemos dar dos pasos, sólo esos daremos.

Los editores han demandado año con año más espacio y precios más accesibles, ¿crees que se puedan atender esos deseos?

Más espacios… El espacio claramente no depende de nosotros. El recinto ferial Expo Guadalajara tiene una extensión limitada y no sabemos si crecerá a mediano plazo. En cuando a los altos costos, creo que no. Acabo de estar en la BookExpo America (BEA), en Estados Unidos, y me doy cuenta de que la FIL, realmente mantiene precios bastante buenos para la mayoría de los editores. Tan sólo en la London Book Fair el metro cuadrado cuesta 290 libras (485 dólares), lo que es bastante alto comparado con nosotros. La BEA también está por encima de nosotros, y Frankfurt ni se diga. La Feria del Libro de Guadalajara tiene precios accesibles, además todo el equipo trabaja precisamente para facilitar que la gente que viene de fuera tenga tarifas económicas en los hoteles, con la mayoría tenemos convenios que nos permiten establecer tarifas planas para que los huéspedes que nos visitan tengan descuentos. Estamos viendo la posibilidad de que los taxistas también establezcan este tipo de tarifas… Seguimos buscando para que las áreas en las que la mayoría de los expositores se quejan, reciban algún beneficio y, sobre todo, que sea al menor precio.

Un segmento muy dinámico y activo de la industria editorial en México lo constituyen editoriales independientes pequeñas y medianas, que se han visto expulsadas de la Feria porque no pueden financiar sus elevados costos. ¿Has pensado algo para incluir a este importante segmento en la Feria?

En la FIL todas las editoriales tienen un espacio importante. De hecho, con las que más trabajamos son con las pequeñas. Normalmente los grandes expositores contratan sus propias empresas, desarrollan sus proyectos y sus stands. El año pasado hicimos una inversión muy importante para crear libreros especiales en sustitución de unas mamparas y exhibidores bastante inadecuados que manejábamos, para que las editoriales pequeñas tuvieran mejores condiciones de exhibición y calidad. En ese sentido la Feria ha seguido haciendo un gran ejercicio permanente para que las editoriales independientes estén presentes. Además, los foros están para promocionarlos siempre, por lo que deberían aprovecharlos más, sobre todo las pequeñas y medianas.

Un problema grave que se ha detectado a lo largo de los años es que muchos editores no saben sacarle jugo a la Feria porque desconocen su dinámica, en cierta forma se hace necesario educar al expositor. ¿Piensas que ésta es función de la FIL? ¿Harás algo al respecto?

La Feria del Libro tiene proyectado para este año que el Foro Internacional de Editores se mueva en dos vertientes: por un lado, la FIL de Guadalajara tiene que seguir siendo donde se debate y se habla sobre la situación del mundo editorial en español, y por otro, el Foro también estará encaminado a constituirse como lugar de conferencias magistrales, charlas, talleres que permitan que los expertos del libro y la Feria misma se sigan profesionalizando. Trabajaremos el mundo de la ferias de libros, cómo sacarles mayor provecho, cómo hacer negocios en Estados Unidos y en Canadá, el tema de la distribución y de los derechos del libro. La FIL se está esforzando todos los días para que este año del Foro de Editores se enriquezca todavía más.

¿Considerarías conveniente crear un manual para el expositor en el que se le hagan recomendaciones, desde cómo preparar su participación hasta quiénes son los proveedores, dónde hospedarse, cómo alimentarse bien y barato, en que espacios se hacen los negocios, etc.? ¿Lo podría hacer la FIL o de qué otra forma se les puede orientar?
La FIL ofrece bastantes recursos para que el editor la aproveche al máximo, pero hace falta que los expositores se informen más acerca de lo que tenemos. Además, contamos con diversas guías: la de Promocionales y la de Expositores. La información está disponible en Internet y también se las hacemos llegar en papel. Ahí se explica la diferencia entre un profesional y un expositor en la Feria. Se incluyen los datos de hoteles, transporte y descuentos que algunas líneas aéreas otorgan a los participantes. En ese sentido, llevamos muchos años haciendo ese ejercicio que es muy importante. Aprovecho la ocasión para decirle a la gente que participe en la Feria que se lea las guías. Es fácil encontrarlas en nuestra página en Internet: www.fil.com.mx, o llamando directamente y se las haremos llegar por correo. La mayoría de la gente inscrita en la Feria y que participa como profesional recibe todos los años su guía.

Hace dos años se creó el Pabellón Tecnológico para las nuevas tecnologías, que generó mucha polémica, y el año pasado ya no tuvo lugar. ¿Qué lugar le concedes a las nuevas tecnologías en la FIL?

No sabía que generó polémica. Todo mundo aprovecha las nuevas tecnologías y las vive. Aunque el año pasado no hubiese pabellón, estuvieron quienes querían participar en la Feria. Este año estamos trabajando con impresores que utilizan tecnología de punta en su ámbito, pues desean estar presentes con stands, aprender a vivir la Feria del Libro y, sobre todo, a sacarle la máxima utilidad. Lo importante es que a la gente que tiene que ver con el mundo del libro la Feria le ofrece bastantes alternativas para que las aprovechen. Quien se acerque a nosotros recibirá toda la información que requiera.

La FIL es un espacio inigualable para profesionales del libro, pero no le han hecho espacio a todos los que intervienen en el proceso de producción y edición del libro, como a los traductores, diseñadores, encargados de producción, etc. ¿Piensas crear espacios para estos segmentos?

La Feria del Libro es inclusiva, nunca ha excluido a nadie. En la medida en que la gente se ha ido acercando la ha ido aprovechando. Hace poco se acercaron a nosotros los impresores gráficos y ahora quieren participar en la Feria, pero como profesionales del libro. ¿Por qué no lo habían hecho antes? Lo desconozco. Lo que es cierto es que la gente que está pidiendo apertura y participación, la tendrán. Lo importante es que sepan qué quieren hacer en la Feria.

Durante la FIL infinidad de autores confluyen en Guadalajara y se realizan numerosas actividades de fomento a la lectura, sin embargo, nunca es suficiente lo que se haga para generar más lectores. ¿Qué planes tienes en este terreno?

Efectivamente, nunca es suficiente, sobre todo si no organizamos programas sistemáticos que nos permitan darle sustento a un proyecto para llevarlo a cabo al margen de quien esté dirigiendo la Feria. Un proyecto debe tener continuidad para cosechar frutos. En principio, este año seguiremos con los programas que la Feria ha realizado a lo largo de los últimos años: El placer de la lectura, los encuentros de Mil jóvenes con…, Ecos de la FIL, pero además estamos impulsando el Encuentro de promotores de lectura, y los queremos profesionalizar. Consideramos que son un elemento importante en el sistema del libro y que deben estar en el área de profesionales. Así, en el encuentro podrán discutir las políticas que se viven en México y analizar las de otros países para ver cuáles son viables y cuáles no.

El año pasado la FIL inició un intento de campaña de fomento a la lectura con el personaje “Yo sí leo”, ¿continuarás con esa campaña o impulsarás alguna de otro tipo?

El personaje o el programa “Yo sí leo” nunca fue una campaña de promoción de la lectura. En realidad fue un programa que nos permitió que la Universidad de Guadalajara —y algunas instituciones privadas— dieran a sus trabajadores un vale para asistir a la Feria y comprar un libro. Fue una campaña completa y muy cara para la Feria, porque no se enfocaba a la promoción de la lectura, sino al consumo de libros en general, sin ningún sustento en particular. El sólo mandar hacer las tarjetas con un sistema de seguridad para que no las falsificaran era carísimo para la Feria y prácticamente no tuvimos ninguna repercusión positiva en la población a la que llegaban esas tarjetas, que básicamente eran los trabajadores administrativos y académicos de la Universidad de Guadalajara; fue un proyecto poco viable. Lo que estamos promoviendo este año es que las editoriales acepten el boleto de entrada para hacer un descuento real en el consumo de libros. Es un proyecto que promocionaremos en todo Jalisco, en el occidente del país, para que todos los que entren a la Feria vayan a un stand, y con su boleto de entrada les hagan un descuento en el libro que compren, equivalente a la cantidad que pagaron al ingresar a la Feria.
Creo que ésa es una campaña más efectiva y que motivará a la gente para que se acerque a la Feria a comprar libros. Y seguiremos con el resto de los proyectos de promoción de la lectura. La FIL festejó el 23 de abril, el día del libro, haciendo una campaña extraordinaria donde la gente de Guadalajara eligió a quién leer y se organizó un maratón de lectura de 12 horas, de 9 de la mañana a 9 de la noche. Estuvo bien estructurada, bien sistematizada y permitió que la mayoría de la gente que participó se acercara a la lectura, que es lo que realmente nos interesa: tener más lectores en Jalisco y en México.

La FIL es un espectacular foro artístico y cultural, ¿qué planes tienes para continuar y fortalecer esa parte?

Gracias a que la FIL lanzó hace unos años el proyecto de contar con un país invitado de honor, básicamente el programa cultural y artístico de la Feria lo organiza el invitado. Este año esperamos que Québec nos traiga espectáculos extraordinarios, ya nos han dado avances de lo que quieren enviar, y creo que será una presencia maravillosa, muy atractiva para la gente que nos visite. Aunque es una cultura un tanto lejana, hay muchas cosas en común, y los quebequenses han entendido muy bien lo que le gusta a la gente en esta ciudad. Creo que nos ofrecerán un programa espectacular y eso me entusiasma mucho.

A tu antecesora se le criticó por los malos resultados económicos que obtuvo la FIL en sus funciones, ¿cómo harás frente a las exigencias de mejores resultados económicos?

En principio estamos restructurando la Feria, sistematizándola. Lo que fundamentalmente se requiere es una buena organización, planeación para optimizar los recursos y gastar menos. La improvisación lleva al despilfarro, por lo que es un buen comienzo prever los gastos que tenemos que hacer y sacar el máximo provecho de nuestro presupuesto.

¿Cómo ves a la FIL, como un proyecto cultural o fundamentalmente un negocio?

Depende para quién. Para la Universidad de Guadalajara es un proyecto cultural, de promoción y difusión de la cultura, de los muchos que tiene, pero que por su repercusión es un gran proyecto. Para mucha de la gente que participa en la Feria y paga su stand, sus metros cuadrados, su montaje, la Feria, además de ser un suceso extraordinario, tiene que remunerarla para recuperar su inversión. Para otros, también es un gran negocio, sobre todo para los expositores, con la ventaja de que no se trata de un negocio común y corriente, sino que se trabaja con el libro. En ese sentido no se le puede ver como un objeto de consumo nada más, sino como uno que le aporta grandes cosas al ser humano.

Si bien Raúl Padilla fue el creador de la Feria y ha sido su hilo conductor, algunos critican que sea “el poder detrás del trono” y que no permite que quien dirige la FIL se desenvuelva con la libertad necesaria. ¿Qué responderías a eso?

No lo veo así. Raúl Padilla empezó en 1986 a organizar y a trabajar el proyecto, porque quería construir una Feria del Libro aquí. El primer año, los editores de México y de Guadalajara le dijeron que estaba loco, que no era posible llevar a cabo un proyecto de esa magnitud en una ciudad con tan poca producción editorial, etc. Sin embargo, Raúl Padilla se empeñó, y en los primeros años, con el apoyo del gobierno del Estado de Jalisco, no sólo sacó adelante una Feria como la que tenía planeada sino que ha llevado el nombre de Jalisco, de Guadalajara y de México a todo el mundo. Eso tiene un valor incalculable y hay que reconocérselo, y más que el poder tras el trono, es el presidente de la FIL, por lo que yo, como directora de la Feria, trabajo con él y con el resto del Consejo de Administración. Porque así funciona una empresa, y en las empresas siempre hay gente más arriba y más abajo. Hay tratos de coordinación de trabajo y tengo que responder a las expectativas del Consejo.

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