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Patricia del Río

Patricia María del Río Labarthe es periodista, docente y lingüista. Actualmente tiene cuarenta años pero no los aparenta. Su particular voz y su rápido hablar son bastante conocidos pues desde las ocho de la mañana comenta noticias y hace entrevistas a fondo en RPP. Su jornada laboral en la radio termina a las 10. Cuando la mayoría de personas está iniciando su día, ella ya
está saliendo del trabajo.

En medio de su intensa mañana nos concedió parte de su tiempo para hablar con ella y conocerla un poco más. Empezamos con su carrera de lingüística en la PUCP y su incursión en el periodismo.

– En realidad yo entré a Literatura y terminé haciendo lingüística, porque la lingüística la descubrí en la facultad y desde ahí me pareció fascinante. Yo he sido lingüista, no solo he sido lingüista sino que me he dedicado a la docencia de lingüística por casi diez años.

Han sido una serie de contingencias y de casualidades, de acciones imprevistas externas a ella las que le han permitido trazar la variada hoja de vida que ostenta. No es que la hayan llevado de la mano.

Su primer trabajo lo consiguió a los diecinueve años en el diario Correo como revisora de sus ediciones regionales. Pasarían diez años antes de que vuelva a trabajar directamente en un medio periodístico. Entre tanto, desempeñó la docencia en el campo de la lingüística.

Su hermana, María Luisa del Río, es también periodista. Escribía en la revista Somos. María Luisa tuvo que salir de viaje por un buen tiempo y necesitaba un reemplazo. Patricia entró a Somos, pero no a llenar el vacío que dejaba su hermana, sino a aprender a hacer periodismo y a escribir a su manera:

– Yo había dicho que no, que no sabía hacer esa chamba; pero ella me convenció. Venían las vacaciones de mitad de año y teníamos un mes libre. Entonces dije: “bueno, si no tengo nada que hacer iré al periódico pues. Lo peor que puedo hacer es que escriba mal el artículo y que no lo publiquen”.

Se quedó allí cinco años.


Sus días en la revista terminaron cuando una amiga le propuso dirigir el diario La industria de Trujillo.

– Dije bueno, creo que no sabía muy bien cómo se dirigía un diario pero dije, periodismo se hacer y aprenderé en el camino. Y bueno si no lo hago bien me regreso pues.”

En aquel 2004, el diario estaba en un proceso de rediseño. Así fue que Patricia aprendió muchísimo de periódicos con esta experiencia.

– Me puse a trabajar con la gente de García Media que son la empresa de rediseño más importante de Latinoamérica. Que había rediseñado los diarios más grandes del mundo (…). Gracias a Rodrigo Fino que es un argentino “capísimo” que digamos le da vuelta a los periódicos, los hace funcionales. Pero de todas maneras en un momento me fui, porque no era fácil hacer
periodismo en Trujillo.

– ¿Porqué no era fácil?

– Como toda ciudad de provincia es un poco más tradicional y les parecía muy raro ver a una mujer joven dirigir el diario.  Además, la corrupción en provincias es mucho más dura porque no hay muchos elementos de fiscalización. Era difícil sacar denuncias, hacer periodismo era duro. A veces sacábamos denuncias, éramos una voz solitaria y ello era sumamente pesado.

Desde siempre fue aficionada a la lectura, cuando le tocó escoger una carrera, se inclinó por las letras y escogió la Literatura.

– Me encanta la literatura, siempre me había atraído muchísimo y por una extrañísima cosa de la vida yo tenía tres primas estudiando en la facultad de Literatura que ya una hubiera sido mucho. (…) Estaban felices con su carrera. Me gustó lo que hacían. Que su obligación sea leer, porque eso es lo que estoy estudiando, me parecía un…

– ¿chiste?

– Exacto. Entonces me metí a literatura por eso y fue una carrera. En realidad yo entré a Literatura y terminé haciendo lingüística, porque la lingüística la descubrí en la facultad y de ahí me pareció fascinante. Y yo he sido lingüista, no solo he sido lingüista sino que me he dedicado a la docencia de lingüística por casi diez años hasta que fui al periodismo.

La docencia se presentó muy temprano en su vida también. Su primer trabajo como lingüista fue la jefatura de práctica de la universidad.

– Fui asistente de Luis Jaime Cisneros. Fui su primera asistente mujer y fue todo un acontecimiento. Y por supuesto lo aprendí todo de él, todo. Me pegué como una lapa y dije acá aprendo todo lo que este señor me tenga que enseñar y hasta ahora lo recuerdo como uno de mis grandes maestros en la vida.

-Después de estar en Somos te fuiste al periódico La Industria y de ahí que fue tu siguiente paso?

– Ay eso fue lo más gracioso de todo, regresé a hacer periodismo a la Católica. Me llamaron de la Dirección de Comunicación Institucional porque la Católica quería hacer un periódico. Era difícil porque era un periódico institucional y lo craneamos pues, lo creaneamos todo el verano. (…) Y de un equipo de gente, los cuales algunos quedan aún, sacamos el periódico en tiempo
récord. Y empezó el ciclo y la gente con su Puntoedu en la mano. Eso fue una cosa que me gustó mucho hacer.

Paralelamente al trabajo en Punto Edu, hacía entrevistas para la edición de fin de semana de El Comercio. Espacio compartido con Juan Zegarra, hacía entrevistas cada 15 días.

– Yo dije: Esta es la mía. Entonces me la pasé entrevistando a Cotler, gente super interesante. A Constantino Carvalho. O sea mis entrevistados de la semana eran un lujo. Y además yo tenía que sentarme a hablar con ellos dos, tres horas con ellos.
Porque hablaba horas. Creo que ha sido el trabajo que mas me ha gustado hacer. Porque realmente, esa fue la época en que entrevisté a Chomsky. Fue realmente fascinante.

Posteriormente condujo con León Trahtemberg un programa que se llamaba Mesa de diálogo sin nunca antes haberse sentado frente a un micrófono.

– No era cargo porque me estaban probando ¿no? (…) se comentaba o discutía algún tema de coyuntura y entraban llamadas del público. La noticia del día. Después a las pocas semanas me pidieron que bajara a las 8 de la mañana para hacer Ampliación de Noticias. Me impresionó cuando me lo pidieron que pensé a quien se le ocurre que yo puedo hacer esta chamba.”

– Mi vida ha estado llena de casualidades – recuerda entre risas. Cierto, pero no le ha ido nada mal.

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