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Sabina Olmos

Sabina Olmos (Buenos Aires, 4 de febrero de 1913 – 14 de enero de 1999) es el seudónimo de Rosa Herminia Gómez, actriz y cantante de tango argentina.
Inició su carrera artística como cantante de folclore en las principales radios porteñas y luego se relacionó con el género del tango. Desde 1936, se destacó en cine filmando aproximadamente treinta películas, inicialmente bajo el sello Lumiton, de las cuales se destacan La rubia del camino (1938), Carnaval de antaño (1940) y La gata (1947). Su rol de Felicia en Así es la vida la hizo conocida en toda América Latina y, posteriormente, ya consagrada, fue apodada «la sufrida del cine argentino», por el hecho de que todos sus personajes sufrían en forma superlativa y lloraban en igual proporción. Sus papeles dramáticos con mayor complejidad de interpretación los cumplió en Historia de una noche, La gata, por el cual fue premiada como Mejor Actriz de Reparto, Albéniz y Tierra del Fuego, por las cuales obtuvo un premio en la categoría de Mejor Actriz Principal.


En 1952, contrajo matrimonio con el cantante Charlo (Carlos José Pérez de la Riestra). Nunca tuvieron hijos y en 1955, cuando fue prohibida luego del derrocamiento al expresidente Juan Domingo Perón por ser afiliada al peronismo, ambos realizaron giras por América y España. Al regresar en la década de 1960, protagonizó Pesadilla, película que fue un fracaso rotundo. A partir de entonces, debió secundar a figuras de menor trayectoria en cine y televisión y, afectada por los problemas económicos, se desemepeñó como asesora artística de Canal 11 y ocupó funciones administrativas. En 1992, fue convocada por Rodolfo Graziano para actuar en el Teatro de la Ribera junto a otras figuras de su época y recibió una propuesta para encarar un breve papel en cine. Sus cuadros depresivos, agravados por la soledad, la falta de trabajo y los problemas financieros, la llevaron al suicidio en 1999, semanas antes de su 86º cumpleaños.

Hija de Rafael Gómez Canillo y Rafaela Ramos, nació como Rosa Herminia Gómez en el barrio porteño de Once, en Argentina. Ya desde niña, cantó y actuó en distintos festivales, tanto en la escuela a la que asistió como en otras celebraciones.3 Sin embargo, su primer trabajo fue como empleada en el comercio Casa San Juan, de Capital Federal, y con pequeños trabajos en el Teatro Maipo.
Luego, se le presentó a Amanda Ledesma, con quien empezó a trabajar en Radio Buenos Aires interpretando un tema folclórico. En 1934, continuó en LR4 Radio Splendid, donde cantó «Sol y lluvia», de Adolfo Avilés. Ahí definió su seudónimo («Sabina Olmos») e incorporó nuevos temas musicales a su repertorio.
Relacionándose al género del tango, se lució por su «estilo personal» en Radio El Mundo, una de las emisoras más importantes de la época; y en LR2 Radio Argentina, con estudios en la calle Bolívar 1356. En 1936, se presentó en Radio Municipal y un año más tarde, en 1937, participó en el filme El casamiento de Chichilo, dirigida por Isidoro Navarro donde solamente cantó una milonga con la presencia de Héctor Palacios.

A pesar de que su primera incursión en la cinematografía (Canillita, 1936) no tuvo repercusión, al poco tiempo formó parte de los elencos de comedias como La rubia del camino (1938), dirigida por Manuel Romero y con Paulina Singerman. Ahí, además de actuar, cantó el tango «Muchachita del campo», de Francisco Lomuto y el propio Romero.
A lo largo de su carrera, filmó casi treinta películas y fue considerada por la crítica como «la sufrida del cine argentino» por la clase de papeles que protagonizaba. En 1938, bajo el auspicio de Lumiton y componiendo a Elvira, filmó Mujeres que trabajan. Entre los actores principales se hallaban Niní Marshall, Mecha Ortiz, Tito Lusiardo, Alicia Barrié y Pepita Serrador.
El rol de Felicia (una joven que tenía un novio que por sus ideas socialistas no era aceptado por sus padres, y finalmente queda soltera) en Así es la vida (1939) le otorgó popularidad en toda América Latina, siendo dirigida por Francisco Mugica y protagonizada por Enrique Muiño y Elías Alippi.Esta comedia (de Nicolás Las de Llanderas y Arnaldo Malfatti) le valió el premio a la Mejor Actriz Dramática de Reparto otorgado por la Municipalidad de Buenos Aires.
En el mismo año, protagonizó junto a Hugo del Carril La vida es un tango, donde cantó individualmente «Mi noche triste», «Milonguita», «La morocha», «Pero hay una melena», y a dúo «La payanca», «No me vengas con paradas» y «Aquel tapado de armiño».
En compañía de Enrique Serrano y Niní Marshall, integró el elenco de Divorcio en Montevideo (de la compañía EFA), estrenada en 1940 en el cine Monumental. La trama de la película indica que para apartarse de su novia presumida, un muchacho se casa con una manicura, conviniendo divorciarse meses después. El trato se lleva a cabo, pero el joven comprende que se enamoró de su exesposa y la busca para volverse a casar. Mientras tanto Catita (el emblemático personaje compuesto por Niní Marshall), amiga de la mujer, se casará con un compañero del esposo: un soltero empedernido.


En 1940, fue partícipe de Casamiento en Buenos Aires, dirigida nuevamente por Manuel Romero. El argumento del filme estaba basado en las infidelidades, y significó uno de los mejores trabajos del director.El redactor Rafael Granado escribió sobre ella: «Aunque no alcanzó la fama de Zully Moreno o Mirtha Legrand, consideradas divas en aquellos tiempos, Sabina Olmos se ganó merecidamente un espacio propio en el cine de fines de los años 1930 y 1940. Sus interpretaciones se caracterizaban por un toque de envolvente ternura, que la convertían un poco en la muchacha buena de la mayoría de sus historias. El teatro y la televisión no le fueron ajenos, pero su lugar en el mundo fue el cine».

En el mismo año y contratada por Lumiton, durante la escena de la muerte de su personaje en Carnaval de antaño, pronunció: «Ya no soy tu Margarita, ahora me llaman Margot», frase muy recordada en la historia del cine nacional. Además de interpretar el tango «Zorro gris», conoció al cantante y actor Charlo (Carlos José Pérez de la Riestra), con quien comenzaría una relación sentimental luego de que él finalizara su noviazgo con la cantante Adhelma Falcón.
Tras rodar Historia de una noche para Argentina Sono Film, fue convocada para que montara el papel de Elena en Yo quiero ser bataclana, donde debió interpretar «Dime mi amor» y «Tres recuerdos» al lado de Juan Carlos Thorry. La comedia musical, integrada a su vez por Niní Marshall, Alicia Barrié y la orquesta de Juan D’Arienzo, poseía una temática romántica y la escenografía estaba producida por Ricardo Conord. La crítica la definió como «una buena cinta cómica», respectivamente.
En 1947, se estrenó en el cine Ambassador Albéniz, basada en la biografía del célebre compositor español Isaac Albéniz. Vestida por Eduardo Lerchundi al igual que Marisa Regules, esta película que protagonizó con Pedro López Lagar recibió en 1948 el premio Cóndor de Plata. Albéniz significó la consagración de Olmos en el espectáculo; sin embargo, no desarrolló su carrera discográfica demasiado. En su libro Las cantantes, Estela Dos Santos realizó un comentario certero: «…se la recuerda más como actriz que como cancionista. Aunque cuando se habla de la historia de la mujer en el tango, Sabina ocupa un lugar destacado».


Desde la década de 1940, fue contratada para componer papeles dramáticos y más comprometidos. Bajo las órdenes de Mario Soffici, en 1947 coprotagonizó con Zully Moreno La gata, con guiones de Roberto Tálice. Por su labor en este filme fue condecorada con el premio a la Mejor Actriz de Reparto. Posteriormente, trabajó con la empresa Emelco en el rodaje de Tierra del fuego (1948), con Alberto Closas, una de sus últimas mejores películas. Olmos integró la denominada «época de oro» del cine argentino —período que abarca los fines de la década de 1930 hasta mediados de los años de 1950 en el que la industria cinematográfica creció notablemente y se desarrollaron enormes cantidades de filmes— junto con Mirtha Legrand, Libertad Lamarque, Niní Marshall y Tita Merello.
Su carrera también estuvo marcada por los reconocimientos. Por su labor en Historia de una noche y La gata fue considerada la Mejor Actriz de Reparto y por Albéniz y Tierra del Fuego la Mejor Actriz Principal.12 Su último gran impacto lo logró en 1949 con Historia del 900 encarnando a María Cristina junto a su amigo Hugo del Carril, que realizó su primera experiencia como director en este filme. Alternando géneros como el drama y los musicales, la película fue auspiciada por los estudios San Miguel. Ahí, interpretó el vals «Rosas de Abril».
Tras rodar La barca sin pescador en 1950, a pedido de su pareja dejó de hacer cine y ambos comenzaron a realizar múltiples giras. Presentó en el Teatro Presidente Alvear la obra Así se ama en Sudamérica, con autoría de Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari, y la dirección de Antonio Prat. Con Charlo contrajo matrimonio en 1952 alentados por Eva Perón —quien les obsequió los anillos nupciales—, y ambos viajaron a Chile —en una zona cercana a la cordillera de los Andes— para su luna de miel. Nunca tuvieron hijos.

A principios de la década de 1940 realizó sus primeras grabaciones en disco, entre las cuales se destacan «Dime mi amor» y el vals «Tres recuerdos» (temas principales de Yo quiero ser bataclana). El investigador Néstor Pinsón redactó: «Fue una cantante interesante, pero que no llegó a la altura de las grandes voces femeninas de su época. Sólo despierta curiosidad entre los coleccionistas».
En Argentina grabó doce títulos, acompañada por una orquesta dirigida por Charlo, quien también ejecutaba el acordeón. Juntos grabaron cinco dúos vocales. También figuraron presentaciones radiales con temas que no figuran en su discografía: «Amor de mis amores», «Cuando cuentes la historia de tu vida», «Lluvia sobre el mar», «Pobre negra», «Patio mío», «La barranca», «Sin ella», «Poema de la despedida», entre otros.

Olmos
En 1947 hizo largas giras por el exterior junto a su esposo, y en 1950 ocupó un cargo en la comisión directiva del Ateneo Cultural Eva Perón que había sido creado por la esposa del entonces presidente Perón, En 1955, luego del derrocamiento de Juan Domingo Perón volvió a realizar giras. Tras disminuir sus trabajos en cine producto de su prohibición, cantó en diversos locales. Sin embargo, al final de su carrera, no fue considerada una importante cantante durante su época de esplendor, a diferencia de Nelly Omar, Ada Falcón, Tania o Rosita Quiroga.

En 1955, el presidente Juan Domingo Perón fue derrocado en la denominada Revolución Libertadora. Las producciones cinematográficas habían sido intensas, pero a partir de ese momento comenzaron a decaer afectadas por la suma de favoritismo y censura. Las comisiones investigadoras se aplicaron a detectar abusos en la concesión de créditos y hubo nuevas listas negras de artistas prohibidos, mientras los exiliados del peronismo, como Libertad Lamarque, Niní Marshall o Arturo García Buhr, volvieron al país. Olmos había sido íntima amiga de Eva Perón hasta su muerte en 1952 y estaba inscrita al justicialismo desde la década de 1940, según certifica su carnet de afiliada nro. 6011 firmado por la delegada subcensista María Ofelia Ruiz.

Finalmente, fue prohibida de trabajar en Argentina, por lo que emprendió una gira con su marido por América (destacándose en Brasil y Colombia, donde grabó algunas placas) y Europa (desarrollando su mayor actividad en España y Portugal), donde actuó en el espectáculo Estampas de Hispanoamérica, ofrecido en el casino de Estoril, y más tarde en el cine y la televisión española. En Montevideo encabezó algunas presentaciones en Radio Carve y grabó en 1961 en España un disco con los temas «Morocha», «Azabache», «Rondando tu esquina» y «La abajeñita» bajo el sello Carillón. El escritor Adolfo C. Martínez publicó: «En una década en que el cine argentino necesitaba nuevos rostros, Sabina Olmos fue infaltable en los elencos de las más populares películas de ese momento. Los apuros de Claudina, La vida es un tango y Divorcio en Montevideo la lanzaron a la popularidad masiva».

A principios de los años 1960, el matrimonio regresó a Buenos Aires y Olmos protagonizó Pesadilla que, producida por su esposo, fue un rotundo fracaso y desde aquel entonces debió secundar a figuras del espectáculo de menor trayectoria en los siguientes trabajos en que participó. A su vez, la relación con su esposo empeoraba al igual que su estado anímico, produciéndose una separación en 1969. Jamás pudo recuperarse de dicho hecho.
Luego fue parte de Bettina (1964), que no tuvo repercusión. En 1969, secundó a Carlos Estrada, Rodolfo Bebán y Susana Campos en Los muchachos de antes no usaban gomina, clásico cinematográfico dirigido por Enrique Carreras del cual ya se había realizado una versión décadas antes. En los años 1970, sólo registró dos filmes: Hipólito y Evita (también conocido como Cuando llega el amor, 1973), con la protagonización estelar de Raúl Taibo y Gilda Lousek; e Intimidades de una cualquiera (1974), perteneciente al dúo Armando Bó-Isabel Sarli. En el fin de su carrera, Olmos frecuentó el medio televisivo en varias oportunidades, aunque sin roles protagónicos. Se destacan, sin embargo, poco recordados ciclos como Estación Retiro (1971); Sinfonía pastoral (1970), con Thelma Biral; Otra vuelta de tuerca; y Simplemente María (1969), con Irma Roy.

A partir de 1973, con múltiples problemas económicos, fue recibida por las autoridades del entonces llamado Canal 11 para desempeñarse en tareas administrativas y ocupar el puesto de asesora artística en la galería de arte de dicho canal, cargo que llevó a cabo durante 17 años, cuando quedó cesante en febrero de 1990 —Olmos solía decir que la habían obligado a jubilarse, expresando: «Y… ¡si me jubilan, me muero!»— y el ministro Francisco Manrique la hizo adquirir un departamento en Villa Lugano. Prácticamente, ya no actuaba. Sus últimos papeles en TV los recibió en 1978 cuando compuso a Rossina en la serie televisiva Renato, con Antonio Grimau, y tras un largo período de inactividad fue Rita en Rossé (1985), un drama dirigido por Mario Bellocchio.

Durante la temporada de 1983, fue convocada por Rodolfo Graziano para actuar en la obra teatral Hoy ensayo hoy, que reunía a grandes figuras de la escena nacional en la sala Quinquela Martín del Teatro de la Ribera; allí, obtuvo el reconocimiento que se le había negado durante tantos años. Finalmente, la obra alcanzó más de 100 representaciones. El elenco se completaba con Irma Córdoba, Margarita Padín, Tania, Lydia Lamaison, Iris Marga, Elena Lucena, Osvaldo Miranda, Juan Carlos Thorry, entre otros. En 1989, prácticamente olvidada, recibió el premio Cóndor de Plata a la trayectoria, el cual compartió con Amelia Bence. En 1991, interpretó a la Gran Duquesa María Nicolaievna en la comedia musical La inhundible Molly Brown en el Teatro Lola Membrives junto a Susana Giménez, Juan Darthés, Ivo Cutzarida y Gogó Andreu. En 1992, realizó su última intervención cinematográfica en Siempre es díficil volver a casa componiendo a una anciana ciega y paralítica con la dirección de Jorge Polaco. A pesar del entusiasmo que la envolvió por ser convocada de nuevo en cine, fue un rotundo fracaso. También sería la última película (por lo menos, hasta el momento) de otro legendario actor, Rafael Carret.

Los últimos años de su vida, Olmos los transcurrió en una relativa soledad y con algunas carencias económicas. Tampoco obtuvo el reconocimiento que ella esperaba; de hecho, en una oportunidad comentó: «Deseo recibir el premio de Ciudadana ilustre de Buenos Aires».15 Recibió un pequeño subsidio de 150 pesos argentinos y una mala ayuda del gobierno de la Nación encabezado entonces por Carlos Menem. El INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), informado de su mala situación económica, estableció brevemente un subsidio de 800 pesos, otorgado también a la anciana actriz Tita Merello. Sin embargo, cuando Julio Mahárbiz dejó de estar al frente de la institución, se suprimió el beneficio.

No tenía hijos y apenas recibía la visita de sus familiares, aunque solía comunicarse esporádicamente con sus compañeros y algunos, como Jorge Luz y Amanda Ledesma, la llamaban telefónicamente. Vivía sola desde hacía más de veinte años, a pesar de que estaba acompañada por Delma, su amiga más cercana. Con más de ochenta años, demostró que no había perdido su carácter y sentido del humor cuando invitó a comer a su casa al presidente Carlos Menem. Ante las repetidas postergaciones del mandatario, Olmos le preguntó si no le agradaba el menú que tenía planeado: guiso de lentejas.

Sufría depresión y la muerte de Charlo en 1990 había desmejorado su estado anímico, confesando ante televisión su deseo de matarse. Un vecino suyo, poco después de su muerte, expresó: «Sabina tenía el pelo blanco porque ya no se quería teñir más y apenas salía de su departamento para darle comida a los gatos». Diagnosticada con un tumor, se suicidó arrojándose por la ventana de la cocina del noveno piso de su departamento en el edificio 5 de Villa Lugano 1 y 2 el 14 de enero de 1999 aproximadamente a las seis de la mañana,6 tres semanas antes de cumplir 86 años y portando un camisón blanco y el anillo de bodas que le había obsequiado Eva Perón, el cual nunca apareció. Sobre la mesa, había dejado una carta en la que expresó: «Pido disculpas por mi decisión y por las molestias ocasionadas».
Fue encontrada desnucada una hora más tarde por una vecina en el patio interno del edificio, quien informó el hecho rápidamente al portero del lugar, quien luego diría a los medios de comunicación: «No la vi porque estaba en un lugar escondido hasta que bajó una señora del décimo piso y me dijo que atrás había una persona tirada. Fuimos a ver y era Sabina Olmos. Estaba como durmiendo, boca arriba y con un brazo sobre su pecho». Fue velada en el Teatro Nacional Cervantes desde las 14 h del día siguiente y sus restos fueron inhumados en el Panteón de Actores de la Asociación Argentina de Actores del cementerio de la Chacarita; asistieron, entre otros, Ana María Picchio —quien alentó a no olvidarse de «los viejos»— y María Leal, quien comentó: «Me protegió como una madre, era toda una señora».

La muerte de Sabina Olmos me inmoviliza porque me pongo a pensar cuánto deber haber sufrido esta mujer para tomar semejante decisión… Toda muerte es dolorosa, pero lo es mucho más si se trata de un suicidio de uno de nuestros compañeros. La falta de trabajo es uno de los grandes males de fin de siglo… Eso es desesperante… detrás de todo eso hay seres humanos que sufren, necesitan y padecen. Hay una cuota de olvido para la gente mayor y en los artistas se nota más porque alguna vez se ha hablado de ellos.
Rubén Stella, secretario general de la Asociación Argentina de Actores.

Filmografía

Siempre es difícil volver a casa (1992)
Intimidades de una cualquiera (1974)
Hipólito y Evita (1973)
Los muchachos de antes no usaban gomina (1969)
Bettina (1964)
Un sueño y nada más (inédita – 1964)
Pesadilla (1963)
La barca sin pescador (1950)
Historia del 900 (1948)
Tierra del Fuego (1948)
La gata (1947)
Albéniz (1947)
Éramos seis (1945)
Pasión imposible (1943)
Boina blanca (1941)
Yo quiero ser bataclana (1941)
Historia de una noche (1941)
Los muchachos se divierten (1940)
Carnaval de antaño (1940)
Casamiento en Buenos Aires (1940)
Así es la vida (1939)
Divorcio en Montevideo (1939)
La vida es un tango (1939)
Los apuros de Claudina (1938)
Mujeres que trabajan (1938)
La rubia del camino (1938)
El casamiento de Chichilo (1938)
Canillita (1936)

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