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Sara Lovera López

 

Sara Lovera López, es periodista. Trabaja en los medios de comunicación desde hace 43 años.

Editorialista del sistema de noticiarios del Instituto Mexicano de la Radio; responsable continental del Servicio de Noticias de la Mujer Latinoamericana y del Caribe, SEMlac. Responsable de las relaciones institucionales internacionales de la agencia de noticias La Independent de Cataluña; comentarista de Periodistas y dirige Mujeres en Movimiento, en Capital 21, la televisión de la Ciudad de México. Autora de la columna semanal Palabra de Antígona.

Consultora de medios, conferencista y docente en género. Responsable de Equidad y Género en la Casa de Protección a Periodistas y socia de Comunicación, Educación y Desarrollo para la Igualdad.

Milita en el feminismo desde 1971. Fundó las redes de periodistas comprometidas con los temas de la condición social de las mujeres. Es autora, coautora y coordinadora de una decena de libros y tiene premios de periodismo nacionales e internacionales. El pasado 8 de marzo recibió el premio Hermila Galindo que otorga la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
En noviembre pasado, la periodista Sara Lovera cumplió 45 años de trabajo en los medios de comunicación y este mismo mes recibió, junto con otras destacadas mujeres la Medalla Omecíhuatl que otorga el gobierno del Distrito Federal.
Sara Lovera que nació en Veracruz, vivió desde muy niña en el Distrito Federal. “Genio y figura” inquieta desde la infancia, tanto que su madre, doña Rosario, trató de mantenerla ocupada, por la mañana en la escuela y por la tarde en alguna otra actividad y en la lectura.
Siendo casi una adolescente se inscribió en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Estudiar periodismo no parecía buena idea en su familia, porque tendría que estudiar una profesión seria. Estudió entonces dos carreras: periodismo y trabajo social.
Estuvo presente la tarde noche del 2 de octubre en Tlatelolco de 1968, porque se hacía pasar como reportera junto con otros compañeros de escuela, entre ellos Carlos Marín quien era miembro del comité de huelga. El periodista de El Día, José Antonio del Campo, la salvó de ser detenida por los militares al decir que sí era periodista y que no tenía credencia porque había perdido su bolsa en la plaza de las Tres Culturas. Después la sacó del hospital hasta donde los habían llevado, ella tenía el vestido manchado de sangre, sangre del propio Del Campo.
A los 18 años pisó por primera vez una redacción. En el periódico El Día, donde el jefe de información Luis Sánchez Arreola, la miró con desde, movió la cabeza en sentido negativo, se metió la mano a la bolsa del pantalón y sacó de ahí unos pesos. Extendió la mano y le ordenó que se comprara unas medias porque no podía trabajar con calcetas blancas como se había presentado a solicitar empleo.


Así empezó su largo andar en los medios escritos de México y pronto se distinguió por “oler la nota”, por ganar las entrevistas, fue ella quien le realizó la última entrevista al general Lázaro Cárdenas años más tarde. Lovera fue tenaz, le gustaba ganar “la de ocho” y por lo general la obtenía, incluso, la ponían a prueba cambiándole la fuente, sin embargo, oler la nota es una de sus facultades. Empezó en la redacción tomando los “asuntos en curso” y notas por teléfono que enviaban sus compañeros periodistas.
Uno de sus primeros entrevistados fue David Alfaro Siquieros, quien en diciembre de 1968 anunció la construcción del Poliforum. De El Día pasó a otros medios. Fundó y dirigió los Noticieros de Radio Educación, fue jefa Editorial de la Carta de México 1972-1973, reportera de El Nacional donde sólo estuvo un año; fue guionista, conductora y reportera del Canal 13 de TV; directora de Noticieros de Canal 11, volvió a El Día entre 1977 y 1980; después estuvo en el Unomásuno entre 1981-1984 y de ahí se fue para fundar de La Jornada, diario que dejó tras 14 años de trabajo en 1998.??
Son muchos los personajes entrevistados por Sara Lovera a lo largo de los últimos nuevo lustros y sostiene que no hay periodismo si éste carece de investigación y seguimiento.
En La Jornada fue la reportera que cubrió las paraestatales, la fuente financiera, las obreras y cada semana la tradicional conferencia del sempiterno líder de la CTM, Fidel Velásquez, el tiempo de la venta de las paraestatales, la lucha de los obreros y las obreras, y por supuesto fue la periodista de la condición social de las mujeres.??
Sara Lovera conoció en 1970 a Adelina Zendejas, quien ya había investigado que el periodismo sólo miraba a los hombres. Ese será el hilo conductor en la vida de la entonces jovencita Lovera. De ella aprendió mucho y fue ella la que puso en sus manos las primeras lecturas feministas, cuando la enviaban a la casa de doña Adelina Zendejas para mecanografiar algunos textos.
Zendejas -pionera de periodismo de género, historiadora y, por supuesto, feminista-, quien para la década de los ochenta era ya una señora mayor, llegó al periódico La Jornada para entregarle a Sara Lovera un ramito de flores en reconocimiento por la publicación del suplemento feminista La Doblejornada, ya que finalmente habría un medio para hablar de las mujeres.
La pregunta que se hace Lovera es ¿dónde están las mujeres? Para responder a esa pregunta inicia un trayecto entre millones de kilómetros de quadratines, tramos de palabras e imágenes que parecen no tener fin y ahora lo hace en la infovía a través de los megabytes del mundo virtual de la comunicación-información.
En estos 45 años, Sara Lovera tiene una trayectoria que ha dejado huella en medios impresos, radio, televisión, páginas web, televisión por internet y seguramente en lo que se invente mañana, pero la marca más profunda de Sara Lovera la dejó y la sigue dejando en varios cientos de periodistas mexicanas que tras escucharla entendieron que sin las mujeres no puede haber un periodismo democrático o se estaba transmitiendo una realidad parcial.

La tarea la emprende siendo directora de CIMAC, organismo no gubernamental donde también impulsó la que sería una de las primeras agencias de noticias de género en el mundo y de la que se retira varios años después para cumplir otras tareas.
Sara Lovera consideró que un mecanismo efectivo para que las y los periodistas de México, primero y después en otros continentes, se echó a cuestas la tarea de recorrer los pueblos, municipios y ciudades donde habría medios de comunicación para explicar la ausencia de las mujeres, basada ésta en la construcción social que minusvalía a las mujeres, el uso de estereotipos, la ausencia de lenguaje igualitario y el desequilibrio en su representación o invisibilidad en los medios, considerando que hoy ocupan un sitio en casi todas, por no decir que en todas, las actividades humanas.
Hoy Sara Lovera sigue escribiendo, cada semana elabora su columna Palabra de Antígona y Postdata, para cuando es necesario intervenir a media semana, dice. Además, hasta hace muy poco tiempo realizaba un programa de televisión en Capital 21 y hace comentarios en Radio Educación.
Otro trabajo que desarrolla con singular alegría es impartir talleres de periodismo de género en todo el país y en otros países donde se reconoce y respeta el trabajo de Lovera, quien sigue levantándose todos los días antes de que salga el sol para empezar a hurgar en el mundo de la información y para ejecutar una de sus más grandes pasiones: leer y leer.
La otra actividad en la que está vinculada es la defensa de los derechos humanos de las y los periodistas, ahora a través de la Casa de los Periodistas. Le indignan las agresiones y siempre es solidaria con sus colegas hombres y mujeres.
Sin duda, Sara Lovera levanta polvo cuando habla, porque dice las cosas como las piensa y no le importa si más de la mitad está de acuerdo con ella. No tolera la violencia contra las mujeres como tampoco contra sus colegas, le preocupa mucho que la gente se haya acostumbrado a la violencia y en ocasiones se asome al día a día ignorando las muchas formas de violencia contra las mujeres.
Hoy Sara Lovera prepara varios textos interesantes. Recién terminó de elaborar una agenda para el próximo año, un homenaje a las periodistas mexicanas, y por otro lado busca hasta por debajo de las piedras para corroborar datos, nombres y los hechos de mujeres que hasta hoy son invisibles: las de izquierda.
Así, Sara Lovera permite la llegada del otoño y de sus primeros 45 años como reportera, tomándose un nuevo aire, preparando incansable lo que sigue y sigue…

 

 

 

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