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Violeta del Carmen Parra Sandoval (1917-1973)

Violeta del Carmen Parra Sandoval (1917-1973) (San Fabián de Alico1 o en San Carlos,2 4 de octubre de 1917 – Santiago de Chile, 5 de febrero de 1973 ) fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada una de las folcloristas más importantes de América y fundadora de la música popular chilena. Era miembro de la prolífica familia Parra.
El aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno se considera de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a muchos artistas posteriores, que continuaron con su ardua tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones constituyentes del folclore del país y de Latinoamérica. Sus canciones han sido versionadas por gran cantidad de artistas nacionales y extranjeros.
A principios de la década de los 50, comenzó su extensa labor de recopilación de tradiciones musicales en diversos barrios de Santiago y por todo el país. En estas andanzas, conoció a diversos poetas, incluyendo a Pablo Neruda y Pablo de Rokha. Su hermano Nicanor la estimuló a asumir con personalidad propia la defensa de la auténtica música chilena, en contra de los estereotipos que hasta ese momento se manejaban. Es así como su repertorio, hasta entonces basado en valses peruanos, corridos mexicanos, boleros y cantos españoles, pasa a las canciones más tradicionales del campo chileno, que le permiten descubrir los valores de la identidad nacional como ningún otro artista lo había hecho antes.
En 1961 Violeta se fue a Argentina, donde vivió en General Pico y Buenos Aires y en junio se reúne en esta última ciudad con sus hijos Ángel e Isabel y su nieta Tita para embarcarse rumbo a Finlandia para participar en el VIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de Helsinki. Después, recorre la Unión Soviética, Alemania, Italia y Francia, donde se instala en París. Allí cantará en el Barrio Latino y dará recitales en Teatro de las Naciones de la Unesco, actuará en radio y televisión junto a sus hijos, bordará arpilleres y hará esculturas en alambre.
Además de lanzar al mundo del disco a sus hijos Ángel e Isabel, con el mote de Los Parra de Chile, continúa sus grabaciones con el LP Recordando a Chile (también conocido como Una chilena en París), que incluye dos canciones compuestas y cantadas en francés, así como también otros temas muy importantes de su carrera, como Paloma ausente y Arriba quemando el sol; grabó, asimismo, una serie de canciones para el sello Arión, en 1962, que surgirían en diversas recopilaciones con posterioridad. Es una etapa de gran nostalgia, tal como lo atestiguan canciones tan sentidas como Violeta ausente.
En 1964, logró una marca histórica al convertirse en la primera latinoamericana en exponer individualmente en el museo del Louvre. Escribió también un libro (Poesía popular de Los Andes) y la televisión de Suiza filmó un documental sobre su trabajo (Violeta Parra, bordadora chilena), que se constituyó en una de las escasas fuentes audiovisuales que hoy se conservan de la artista.
En junio de 1965 Violeta regresó a Chile. A fines de ese año, instaló una gran carpa en la comuna de La Reina, con el plan de convertirla en un importante centro de cultura folclórica, junto con sus hijos Ángel e Isabel, y los folcloristas Patricio Manns, Rolando Alarcón y Víctor Jara, entre otros. A pesar de su bello sueño de convertir la carpa en un referente para la cultura de Chile, la respuesta no fue muy motivadora, y el público no la apoyó.
La indiferencia del público chileno fue uno de los factores que desencadenó su muerte. El final de su relación con Gilbert Favre, que se marchó a Bolivia en 1966 (originando una de sus canciones más conocidas, Run Run se fue pa’l norte) la dejó en un estado de ánimo muy vulnerable, lo fue a ver a Bolivia y lo encontró casado. Un mito urbano atribuyó la depresión de Violeta a un amor no correspondido por el cantante Pedro Messone, algo que este ha desmentido haciendo notar la gran diferencia de edades de ambos; que hubo una relación entre ambos lo habría dicho públicamente la misma cantautora, al declarar en una radio que había tenido un “hermoso idilio con él durante una gira al sur”; por lo demás, habría sido el uruguayo Alberto Zapicán y no Messone su última pasión.7
Las últimas composiciones, disco lanzado ese mismo año y grabado junto a sus hijos y al músico Alberto Zapicán, incluye sus himnos humanitarios Gracias a la vida y Volver a los 17, además de otras canciones importantes y conocidas, como El rin del angelito, Pupila de águila, Cantores que reflexionan y El Albertío. Gracias a la vida ha sido interpretada por grandes artistas como Mercedes Sosa, Raphael y Pedro Vargas (en 1977 las autoridades de TVN prohibieron su triunfo en el programa La canción de todos los tiempos, en el que la interpretó Gloria Simonetti) y Volver a los 17 por Joan Manuel Serrat, Milton Nascimento, Franco Simone y muchos otros.
El 5 de febrero de 1967, a los 49 años de vida, y tras varios intentos fallidos, Violeta Parra se suicidó en la carpa de La Reina, dejando un legado de esfuerzo y sacrificio a Chile y el mundo. Mientras para muchos resulta paradójico que la autora de ese himno a la que es Gracias a la vida terminara suicidándose sólo un año después de escribirla, otros críticos de su obra[cita requerida] ven en la letra, en el estilo de musicalización, los tonos usados y la monotonía de sus temas el reflejo de un estado de ánimo depresivo y una canción de despedida.
Violeta Parra dejó una gran cantidad de música inédita, que se ha ido conociendo después de su muerte. Sus Décimas autobiográficas (ya editadas en libro), que habían sido grabadas con voz de Violeta, fueron recopiladas en un Long Play editado por Alerce en 1976 (después ampliadas en Décimas y centésimas); Warner Music Chile sacó en 1999 el concierto que dio en Ginebra (Violeta Parra en Ginebra) y sus peculiares Composiciones para guitarra.
Además del gran legado de sus propias grabaciones, Violeta Parra ha sido versionada por una innumerable cantidad de músicos chilenos, entre los que se cuentan Víctor Jara, Quilapayún, Illapu, Patricio Manns, Los Jaivas, Inti Illimani, (que, además de diversas grabaciones individuales de canciones de Violeta, ejecutó la obra de Luis Advis Canto para una semilla, musicalización de las Décimas autobiográficas). Un tributo rock producido por Álvaro Henríquez con la participación de artistas como Los Bunkers, Pettinellis, Lucybell, Javiera Parra (su nieta), Chancho en Piedra y Juanita Parra (baterista de Los Jaivas) que vio la luz en 2001 con el título de Después de vivir un siglo. Incluso baladistas populares como Myriam Hernández, Gloria Simonetti y Luis Jara han incorporado la música de Violeta en sus repertorios.

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